“Aquí nos tocó vivir”

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Guanajuato en su contexto geográfico (Foto: Especial)

Todo lugar sobre la esfera terrestre tiene una vocación de acuerdo a la suerte del origen que le tocó. En esa ruleta de la creación, nuestro país (México), y Guanajuato en lo particular, tienen un clima determinado por la posición geográfica, altitud sobre el nivel del mar, el estar cerca o no de una superficie acuosa. En fin, existen una serie de elementos que nos propician un clima benigno o bien un clima riguroso y matador que provoca una serie de malestares en los habitantes y con grandes dificultades para modificarlas o al menos paliar un poco las condiciones agresivas del tiempo.

El ser humano será hoy y siempre dependiente absoluto de esas condiciones; pero volvamos a Guanajuato. Hoy en día una ciudad hospitalaria y con un cada vez más creciente vocación turística que además nos ofrece u,n clima que afortunadamente, no es digamos tan hostil con sus habitantes y visitantes.

Pero Guanajuato no siempre ha tenido estas condiciones de vida tan favorables para los que la habitamos. Nuestra ciudad, pensada solo como un distrito minero que se planeo para ser una ciudad dormitorio y con pocas expectativas de ser considerada como una posible ciudad, en una época donde las enfermedades tenían un excelente caldo de cultivo en la insalubridad, epidemias pobreza y una gran desigualdad social, bueno esta, aún existe.

Nuestra ciudad siempre ha padecido de exceso de agua con grandes y terribles inundaciones que ponían de rodillas a la población y hacían pensar en dejar estas condiciones de vida tan difíciles, pero una y otra vez Guanajuato se ha levantado y en tiempos relativamente recientes las modificaciones han logrado el crecimiento un poco más ordenado y con algunas mejores condiciones de vida para todos, sin duda hay varios pendientes pero afortunadamente con grandes posibilidades de solución sobre todo el del tema del agua que sin duda ha sido año con año el talón de Aquiles para todos. Esperemos que a los políticos y demás seres que manejan los hilos de los guanajuatenses les llegue con fluidez el agua al tinaco que hoy tanto necesitamos.

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Nativo de Guanajuato, se inició en la meteorología a la edad de 17 años con Luis Miguel Campos Castillo. Trabajó con el Ing. Miguel Izaguirre Mendoza responsable de la meteorologia, sismologia y astronomía de la UG. Fue jefe del observatorio ante la ahora desaparecida SARH. Su formación la adquirió con el Servicio Meteorológico Nacional y dentro del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua con sede en el estado de Morelos. Ingresó a la CONAGUA en 1991 y hasta el 2007 como instructor y jefe del Observatorio Meteorológico de Guanajuato. Forma parte del personal de la UG desde 1982.