La razón como conciencia de la cárcel del cuerpo (Segismundo en “La vida es Sueño”)

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La tragicomedia barroca de Pedro Calderón de la Barca titulada La vida es sueño tiene como tema principal el cuestionamiento de la libertad del hombre al verse frente al destino que aparentemente puede manipular el curso de la vida y cambiarla por completo.

Pedro Calderón de la Barca (Foto: Especial)

El argumento general de la obra está basado en el destino, lo cual nos recuerda bastante a los griegos y cómo éste personaje invisible era el causante de múltiples tragedias independientemente de todo esfuerzo que hiciera el hombre por evitarlas.

Segismundo, su personaje principal vive su vida entera encerrado en una caverna sin siquiera conocer la luz del sol.

De esta manera vive preso de sí mismo, sin conocer su propio rostro ni otro rostro alguno y sólo teniendo oportunidad de conocer la voz del esclavo que tiene la función de alimentarlo y en un determinado momento la voz de la hija del consejero del rey.

En la primera parte de la obra es cuando nuestro personaje principal nos ofrece una reflexión respecto a la conciencia que tiene del mundo exterior y su cuestionamiento sobre por qué, comparado con otros entes de la naturaleza, él no puede acceder a la libertad que tienen.

Incluso menciona, en su desesperación, que él sin haber cometido otro delito más que el de nacer enfrenta un castigo por parte de los otros hacia su existencia.

*

Aunque si nací, ya entiendo

qué delito he cometido;

bastante causa ha tenido

vuestra justicia y rigor,

pues el delito mayor

del hombre es haber nacido.

*

Con estas palabras nos invita a pensar en muchas posibilidades, no sólo en la condición de Segismundo, quien se encuentra encerrado en una prisión física de donde no tiene derecho a salir simplemente por supersticiones sobre el destino que un astrólogo le hizo a su padre, sino en la prisión construida de responsabilidades en la que vivimos todos en comparación con los seres de la naturaleza quienes no necesitan más que seguir sus instintos de nacimiento para sobrellevar su vida tal y como fueron diseñados,

Sin embargo los hombres, con tantas preocupaciones y carencias que vive intentando resolver y cubrir, tienen una posibilidad de ejercer su libertad mucho más limitada. Al respecto, Segismundo menciona:

*

Nace el pez, que no respira,

aborto de ovas y lamas,

y apenas bajel de escamas

sobre las ondas se mira,

cuando a todas partes gira,

midiendo la inmensidad

de tanta capacidad

como le da el centro frío;

¿y yo, con más albedrío,

tengo menos libertad?

*

En efecto, el hombre al verse rodeado de prejuicios, supersticiones, debilidades y necesidades creadas que son cada vez más indispensables puede gozar menos de ese libre albedrío con el que se supone que cuenta y sus posibilidades de elección cada vez se limitan más al determinado contexto que lo hace ser quien es.

De esta manera podemos ver que Pedro Calderón de la Barca, al ilustrarnos la falta de libertad, dibujando en su texto un calabozo existente en el que un hombre se encuentra preso por los designios temerosos de su padre, sólo está manejando una metáfora con la finalidad de generar una reflexión más profunda sobre la existencia o inexistencia de la libertad humana.