Desde el Faro

¡GRACIAS, KELLY LLORENTE!

Compartir

La líder del rock urbano se va de Guanajuato

Hace 10 años el rock era considerado como “música del infierno” y con ello se frenaron las actividades de La Hermandad del Rock, dirigida por los hermanos García Ledezma – Héctor, Alfredo, Osvaldo y Fernando -; hubo necesidad de pedir el apoyo de grupos de otros municipios, los que plantearon realizar una protesta frente a la Presidencia Municipal, una semana después, la directora de la Casa de la Cultura fue obligada a renunciar.

No hubo necesidad de realizar la protesta solidaria convocada por las Bandas Unidas de Guanajuato porque después de la renuncia de la funcionaria todo cambió, la nueva directora se abrió al diálogo, e incluso, designó un espacio para esa música que aún ahora algunos califican como “estridente y para locos”, dicho espacio está ubicado en la Ex Estación del Tren, y desde entonces se llama “Plaza de la Hermandad”, en honor de los promotores del rock.

Se reactivó la actividad, pero lo que realmente cimbró el ambiente musical fue la llegada de Kelly Llorente; ella, con sus creaciones originales que muestran a una mujer aguerrida y solidaria, llegó a ser en Guanajuato la locomotora que jaló a toda la “bandita”, y como una juglar de Dios sembró sentimientos de rabia, esperanza y amor, basta con recordar los toquines en La Hermandad y en la Plaza de los Ángeles durante diversas ediciones del FIC, donde todos los gastos eran solventados por ella, y a veces por los grupos que llegaban de Guadalajara, Monterrey, la Ciudad de México y los locales . Ahora, ella decidió regresar a la capital de la República para relanzar a su grupo: “Los Hijos de la Mala”.

La decisión no fue fácil porque deja atrás a sus simpatizadores de Cuévano, y a sus alumnos que hasta hace algunos días atendía en su estudio ubicado en la Plaza de Los Angeles.

UN BREVE RECUERDO

Se formó en las calles en medio de una infancia difícil, violenta, sin oportunidades; por ello es aguerrida, rebelde, solidaria; y a través del rock, ha logrado transmitir sus experiencias, su descontento hacia una sociedad “injusta, llena de avaricia”.

Y aunque no tuvo educación musical, siente la música y la utiliza como herramienta para expresar el sentido social de la vida con energía, pero sin perder la buena vibra con la que conquistó a la “banda” que aún la sigue en Guanajuato capital. Los títulos de algunas de sus rolas dan una pista acerca de su compromiso con las causas que considera justas: “Absurdo”, “Mala Fama”, “Fuera de Control”, “Perversa” o “Mundo Material”. En “Mala Fama” señala : “todos dicen que no tienes alma, pocos saben lo que te pasa, solo hablan sin entender, saben que eres mala mujer, quien te ataca sin piedad no le importa dónde estás…eres mujer de mala fama..”

Pero si ha creado rolas donde manifiesta el rechazo de la sociedad hacia un sector de las mujeres, también se siente comprometida con los migrantes centroamericanos; en otra canción, titulada “Sucio Vagón”, dice: “ahora que has iniciado tu viaje en el tren, ni siquiera sabes si vas a volver, el diablo llamó para tu alma vender, mientras tu madre reza porque estés bien; todos tus recuerdos y risas de ayer, hoy se vuelven llanto y risas también, esta madrugada sabes que llegarán, ahí viene la tira, escóndete bien”.

Ella conoció de cerca esta situación al ver el trabajo de “Las Patronas”, esas mujeres que ayudan a los migrantes con alimentos; desde entonces, las escenas de “La Bestia”, con su lomo lleno de hombres, mujeres y niños, no se apartan de su mente, por ello, compuso la canción.

Si sus textos tienen ritmo, la música creada junto con los integrantes de su grupo – “Los Hijos de la Mala” – penetra el ánimo de quienes la escuchan. Una vigorosa batería, el bajo, el teclado y la guitarra mueven, alteran cuerpo y alma, hasta los enemigos del rock son “tocados” al escuchar esta música.

Tanto en los “toquines” al aire libre, como en sus grabaciones, producidas en el estudio casero, pueden sentirse emociones diversas: rabia, esperanza, amor; por ello, bien podemos llamar a Kelly Llorente como juglar de Dios porque alivia, aunque sea por momentos, la tragedia del mundo.

¡Gracias, Kelly!, tu “bandita” de Guanajuato te seguirá siempre.