Histomagia

LUZ NOCTURNA

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Guanajuato es una ciudad en donde conviven los vivos y los muertos porque desde su fundación su pasado está lleno de muertes tanto en la entrañas de la tierra por los trabajadores mineros como a lo largo de su historia de la independencia. La realidad es que aquí se vive como si todo fuera un sueño porque muchas de las veces no hay explicación o evidencia que dé fe de lo sucedido y sólo quedan como experiencias aterradoras narradas en primera persona y de primera mano.

Mi amigo Said me contará su histomagia, pero me advierte: “Es curioso porque es un acontecimiento del pasado que me atormentó por un tiempo, tanto que decidí ya no hacer caso de esas cosas que suceden a mi alrededor que poco a poco se fueron diluyendo y yo creo que por eso ya no he visto ni escuchado pedidos de ayuda como antes”.

Said me cuenta que como a él siempre le pasaban cosas paranormales: escuchaba voces que generalmente le pedían ayuda, o que le gritaban desesperados para que él les hiciera caso, acostumbrado a ello, tanto que se dormía con una luz nocturna ayudándose para evitar que se le acercaran, pero jamás esperó lo que le pasaría después.

Una noche estando profundamente dormido, sintió cómo una fuerza descomunal lo jaló de los pies, fue un jalón agresivo que le sacó medio cuerpo de la cama. Recuerda que despertó por el miedo muy asustado y sintió cómo unas manos frías le tocaban los tobillos y, alumbrado por esa pequeña luz nocturna, vio ante sus ojos vio cómo se formaban moretones en su piel, por la impresión quitó sus pies de esas manos frías e invisibles, se hizo bolita en la cabecera de su cama hasta el amanecer, pero entre las sombras escuchaba como un murmullo, como una especie de balbuceo, seguro ese ente le quería decir algo.

Me dice Said que el miedo fue porque nunca se habían atrevido a tocarlo sólo los escuchaba caminar por la casa o sus voces o sus gritos y lamentos, pero nunca, nunca lo habían tocado. Dice que no pudo ver nada ni la cara ni el cuerpo del ente, en verdad nunca supo quién fue, además, me precisa que si preguntas ¿en nombre de Dios dime qué quieres? muchas de las veces se esfuman, se desaparecen, pero mejor no lo hagas, nunca preguntes eso es mala idea es como invitarlos, es como decirles ¿te ayudo? eso es como abrir la puerta mucha veces son almas que les quedan cosas pendientes.

Said termina su histomagia así: “Tuve la sensación de que esa cosa no se fue de la casa, siempre sentí que algo me acompañó durante un buen tiempo; no supe si eran espíritus o demonios, pero lo que si es cierto es que nunca suelo contar esto porque tengo miedo de que me vuelva a pasar. Se lo cuento a usted porque sé que es de confianza, maestra. Fíjese que una vez estábamos en el teatro Principal haciendo una sesión de fotos y video, y al revisar el material, cerca de mí había una cara, un rostro deforme que como que se reía. Todos se impactaron, los vi tan asustados que ante la pregunta obvia yo solamente les dije que suelo estar acompañado, ellos siempre están conmigo, ya no me es ajeno están conmigo, pero afortunadamente no me tocan”.

Dicen los que saben que ante estas situaciones el tercer ojo que se tiene desde la infancia se cierra en el momento en que te haces consiente de que puedes ver cosas que los demás no ven, eso es una impresión muy grande porque no sabes qué es lo que se presenta. Además si preguntas: ¿en nombre de Dios dime qué quieres?, no al uses, esa es una frase del ritual que los exorcismos hacen para saber el nombre de un demonio. Es sagrada y peligrosa, nunca hay que hacerla.

Lo que sí se sabe es que algunas veces esos seres son almas en pena que sólo se recargan de nuestra energía y siguen su camino, pero en otras son entes que nos sienten de su propiedad por eso se atreven a tocarnos.

Cada persona tiene su experiencia única, pero en el fondo sabemos que cada suceso que esas personas han vivido, tuvieron que acostumbrarse a eventos inexplicables diferentes y distintas a su realidad. Mi amigo dice que desde esa noche decretó que nunca más le pasaría y a la fecha así es.

¿Quieres conocer más histomagias de lo que sucede aquí? Ven, lee y anda Guanajuato.