ANALIZAN LEGADO VISUAL DE LA ANTROPÓLOGA DORIS HEYDEN

Doris Heyden dedicó gran parte de su vida al estudio de la mitología prehispánica. Entre sus aportes más importantes está la vinculación entre la botánica y la iconografía antigua

  • En la edición XVIII del Seminario de la Mirada Documental se abordaron sus aportes al estudio de la antropología desde la imagen
  • Se presentaron avances del proyecto para preservar el Fondo Doris Heyden

CDMX.- El legado visual de la antropóloga Doris Heyden (1905-2005) revela una faceta poco conocida de la especialista en códices prehispánicos, cuyo acervo, compuesto por más de 10,000 imágenes, está en proceso de digitalización y conservación, a cargo de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

De acuerdo al comunicado de prensa, en la sesión inaugural de la XVIII edición del Seminario de la Mirada Documental, coorganizado por la Dirección de Estudios Históricos del INAH y el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, se presentaron los avances del proyecto dirigido a preservar y analizar el archivo, entregado en custodia a la Biblioteca Miguel Othón de Mendizábal de la DEAS, en 2018, por Laurencia Álvarez Heidenreich, hija de la también historiadora del arte.

La ponencia Doris Heyden: un archivo entre la arqueología y la fotografía fue impartida por los titulares de la iniciativa, el investigador del INAH, Samuel Villela Flores, y la docente de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Eugenia Macías Guzmán, quienes comenzaron las labores referidas en enero de 2024.

El fondo homónimo se integra de 1,178 unidades documentales compuestas, es decir, series de diapositivas a color, de tipo ILCE, así como negativos y positivos impresos en blanco y negro, en diferentes formatos y tamaños. 

De acuerdo con los titulares del proyecto, el acervo ya ha sido catalogado; las diferentes temáticas que aborda son: arquitectura, arte sacro y popular, etnografía, iconografía prehispánica, mercados, paisajes, retratos de personajes, sitios patrimoniales y escenas familiares.

Uno de los objetivos de la investigación, acotó Villela Flores, fue indagar en la trayectoria fotográfica de la antropóloga oriunda de Nueva Jersey, Estados Unidos, aspecto que no suele resaltarse en su biografía.

Se determinó que la digitalización, que tiene avance de entre 30 y 40 por ciento, atendiera criterios de sustentabilidad y relevancia historiográfica, por lo que se priorizaron aquellos materiales que hoy son fuente de información de las décadas de 1940 a 1990, años en que fueron producidos, refirió a su vez Macías Guzmán.

El fondo fotográfico da cuenta de la manera en la que Doris Heyden articulaba sus indagaciones, en las que proponía epistemologías audaces que entrelazaba con distintos soportes culturales y enfoques multidisciplinarios, los cuales decantaron en las distintas publicaciones que hizo a lo largo de su carrera.

“Los archivos no son meros contenedores de información, sino que materializan prácticas sociales o de conocimiento”, anotó la restauradora al referir que, por lo tanto, su propia composición es fuente de información de dichas manifestaciones.

“Una de las vertientes más fructíferas de la mirada de la autora fue detallar secuencias de actividades generadoras de producciones culturales; sus tomas caracterizan prácticas y saberes transmitidos por generaciones”, expuso.

En la ponencia también se exploró la influencia que tuvo el contexto artístico e intelectual de México en la obra de Heyden, así como su matrimonio con el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo (1902-2002), considerado una figura emblemática de la lente latinoamericana en el siglo XX.

A dos décadas de su partida, las contribuciones que realizó al estudio de la antropología se nutren con este nuevo aporte visual.

Doris Heyden dedicó gran parte de su vida al estudio de la mitología prehispánica. Entre sus aportes más importantes está la vinculación entre la botánica y la iconografía antigua.

En colaboración con Fernando Horcasitas (1924-1980), tradujo al inglés las crónicas de fray Diego Durán y varios libros del antropólogo Ignacio Bernal y García Pimentel.