El pintor, escultor y pensador Roger von Gunten, nacido en Zurich, Suiza, en 1933, murió en las primeras horas de este 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, en su casa de Tepoztlán, Morelos. Nacionalizado mexicano en 1980 y radicado desde entonces en los estados de Michoacán y Morelos, así como en la CDMX, dijo en confidencia que para él “será muy bonito que se me recuerde siempre”.
Entrevistado ampliamente por este reportero, cierta noche aseveró con un dejo de total recato que sus pasiones, además, de la pintura, eternamente fueron la música clásica, el buen comer, la botánica y la astronomía, lo cual se advirtió siempre en su obra. “Si bien no hay más que los colores que conducen a la imaginación a esos temas, es clara mi inclinación por esos temas universales”.

Autocritico, Von Gunten dijo en otra oportunidad de charla: “No es fácil para mí ver lo que he hecho en el último medio siglo, pieza por pieza, en el mismo espacio. Hay una relación entre lo que hice y lo que hago; haré un ejercicio de memoria para recodar cómo se dio cada obra. Para ver mi evolución, ahí están todos los cuadros que dejan ver cómo he cambiado… si es que he cambiado”.
Lo cierto, dijo en una tercera entrevista, es que “hay cosas que yo ya no haría y otras que yo ya no podría hacer. A mis 19 años de edad, cuando por fin pude contemplar por vez primera el mar, porque mi país de origen no tiene costa, mi juventud transcurrió con la II Guerra Mundial. No podía ir a ninguna parte sin riesgo de ser muerto o detenido por algún grupo bélico; me entregué al arte”.
El artista recordó que, entre su asombro frente al mar y sus impresiones de la guerra, la inmensidad, el color, la luminosidad y la horizontalidad del mar lo apresaron desde el primer instante. Esas memorias dieron pie a la exposición El mundo mar del tiempo, retrospectiva que reunió obra propia acumulada durante la segunda mitad del siglo XX. Fueron 60 cuadros, en Bellas Artes.
El momento que se vive a cada instante, la ejecución para crear cada obra, el mover las pinturas en el tiempo y en el espacio, fue parte de cada momento especial en la vida y obra del autor de una amplia producción artística cuya principal característica es el uso del color con figuras abstractas que reflejan alegremente su extraordinario gusto por vivir la vida y por todo lo mexicano.
Durante esa entrevista, subrayó que con el paso del tiempo cada escultura y cada cuadro “es capaz de sorprender a uno en cualquier futuro”, y tras eso, Roger von Gunten miró a su alrededor en el CCEI (Centro Cultural Estación Indianilla) donde en esos días presentaba la misma exposición itinerante con las 60 piezas realizadas en los últimos 50 años. La pregunta obligada llegó:
¿Con cuál de todas estas piezas se queda usted? Él meditó. “Es una cuestión de identificación, y cómo cambia el tiempo a las personas. Me pregunto cómo pude hacer algunas de estas piezas, quizá porque me asombran positivamente, o tal vez porque me sorprenden en otro sentido; la obra es un organismo, no podría retomarlo hoy y pintarlo a la manera actual”, dijo mirando la muestra.

Con la misma profundidad de pensamientos y palabras que de él emanaban, el artista comentó más adelante que a finales del siglo XX era muy difícil definir su propia obra, debido a que para entonces existía una inmensa cantidad y manejo de estilos. “El siglo pasado había 500 vanguardias, cada año se daban dos o tres nuevas y hoy, en pleno posmodernismo, se vale hacer de todo”, dijo.
Advirtió para las futuras generaciones que “el arte es un esplendor de la existencia humana, y por lo mismo, cada quien lo debe ver con los ojos de la época que le toca vivir”. Sin embargo, advirtió: “Hoy en día existe una enorme tendencia por dejarse ‘apantallar’, en vez de conmoverse ante una obra de arte, porque el arte debe conmover, no ‘apantallar’, y menos bajo presión o influencia”.
Cabe recordar que, desde su primera exposición en este país, en el año 1957, la obra de este creador fallecido la madrugada de hoy integra varias colecciones nacionales e internacionales de reconocida importancia, y al mismo tiempo, realizó obra y montó exposiciones en Japón, Estados Unidos, Canadá, Francia, Indonesia, Suiza, España, e Inglaterra entre otros países alrededor del planeta.
Parte de la Generación de la Ruptura y figura clave del siglo XX mexicano, a Von Gunter le gustaban las sirenas, los peces, las algas, las olas, las burbujas, y otros elementos que lo remitían al mar. Como presintiendo el final de su vida, en la más reciente entrevista bajó la voz y susurró con una mezcla de satisfacción y tristeza “agradezco a México y a los mexicanos su cobijo, amor y aceptación de mi trabajo”.
