Histomagia

NUNCA ESTÁS SOLO

Guanajuato es una ciudad de contrastes. Aquí se registran varios eventos paranormales que siempre revelan que estamos acompañados y en compañía con otras entidades que se conjuntan en este lugar y sin querer convives con esos seres porque ellos viven su muerte eterna aquí debajo de nosotros.  

Cuando recorres esta ciudad caminando, sin saberlo, haces una caminata paranormal porque para los seres enterrados cada paso que das es como un toquido de puerta que hace que ellos, los espíritus, salgan de su lugar de convivencia y se revelen a  través del suelo apareciendo como espantos o fantasmas o almas en pena que esperan que los entendamos porque ellos se quedaron ahí en las soledad que da esta enorme tumba que es esa otra ciudad antigua.

Mi amigo Miguel me cuenta que aquí en cada ocasión hay un evento extraño que se vive tal cual, oyes pasos, ruidos, quejidos, gritos inexplicables que incluso piensas que salen de los muros o pisos antiguos de las casonas y te hacen estremecer porque tu cuerpo te alerta de la presencia de esos seres, sobre todo con el tropel de turistas y de estudiantes que llenan de algarabía esta ciudad, y perfectamente lo sabe porque los ve desde la casona antigua en pleno centro histórico de Guanajuato en que se ubica su lugar de trabajo.

Una de esas veces en que se te hace tarde en la oficina, Miguel decidió quedarse a dormir en el sillón porque regresar hasta su casa en zona sur y tan de madrugada no le parecía buena idea. Y bueno. Estaba en la duermevela cuando escuchó unos pasos de alguien corriendo desde la entrada dirigiéndose hacia él, sin abrir los ojos aún sintió una presencia desconocida cerca que le respiraba agitado y fue cuando entonces el sillón se comenzó a mover de lado a lado, escuchó un suspiro y el movimiento del sillón, paró. Asustado ahora sí se despertó muy sobresaltado y aún acostado se armó de valor, puso su dedo en el interruptor de la lámpara de la mesita y, en alerta, enfocó toda su atención para tratar de ver al ser que ocasionaba tal movimiento si es que regresaba. Y sí, pese a su miedo, sí pudo verlo. Vio cómo del suelo salía poco a poco una sombra negra que fue tomando la forma de un hombre joven que tenía una expresión de odio en su rostro, no miraba a nadie sólo expedía de sus ojos un fulgor rojo y de sí mismo una vibra tan negativa que lograba mover el sillón de lado a lado…en ese momento Miguel presionó el botón y la luz inundó toda la oficina; se ser, al verse descubierto, echó una fugaz mirada sorprendido a Miguel, pues fue evidente que su cara de odio cambió a la sorpresa y al instante se hizo humo regresando al subsuelo, a ese otro Guanajuato latente donde se quedaron tantas almas enterradas y siguen ahí viviendo su oscuridad eterna.

Desde esa vez, Miguel no se ha quedado a dormir en la oficina, sea la hora que sea, regresa a su casa en la zona sur, donde no existe otro Guanajuato enterrado, sólo las tierras de cultivo donde fueron construidas esas nuevas casas y donde la tranquilidad sí lo deja dormir.

Dicen los que saben que a veces los espíritus y fantasmas de lugares enterrados buscan almas dormidas para extraerles su energía y utilizarla para poder aparecerse y mover los objetos y asustarlos. Dicen que muchas veces esos seres extraños que odian buscan una confrontación con los humanos vivos porque las entidades, cuando se molestan, se meten contigo y si lo deciden te paralizan y no puedes ni caminar, porque el peso energético que tienen esos seres te absorben la energía para ellos seguirse apareciendo.

Eso sí, aunque todos dicen que no vuelven a regresar aquí a esta mágica ciudad, regresan porque Guanajuato es un lugar donde, tenlo por seguro, nunca estás solo.

Ven, lee y anda Guanajuato.