OBRAS EDITORIALES DEL INAH VISIBILIZAN RELEVANCIA DE LA ETNOHISTORIA EN EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

La obra se divide en dos tomos que reúnen 11 ensayos, los cuales dan cuenta de la labor de las y los investigadoras de la Dirección de Etnohistoria de la institución

  • En dos tomos se reúne el trabajo de especialistas de la Dirección de Etnohistoria del INAH
  • Ejemplifican la potencialidad analítica y metodológica de la disciplina

CDMX.- Las investigaciones etnohistóricas conforman un acervo relevante para la comunidad científica. Con el propósito de dar a conocer los aportes más recientes que se realizan en la materia se publicó el libro Etnohistoria y multidisciplina (2024), el cual fue presentado en la 47 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

En comunicado de prensa se informó que, editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la obra se divide en dos tomos que reúnen 11 ensayos, los cuales dan cuenta de la labor de las y los investigadoras de la Dirección de Etnohistoria de la institución, comentó la coordinadora de los textos, Patricia Gallardo Arias.

Sobre el primer volumen, Etnohistoria del Prehispánico a la Colonia: sociedades y cultura, el investigador adscrito a la dependencia referida, Cuauhtémoc Velasco Ávila, hizo un breve recorrido por los cinco capítulos que lo conforman, y en los que destaca su contribución al conocimiento de la diversidad cultural mexicana.

“Nos encontramos ante una colección que refleja la variedad de enfoques posibles en los estudios etnohistóricos y su relación con diversas disciplinas antropológicas, en los que se integran análisis de códices, glifos, documentos pictográficos y parroquiales”, detalló.

A manera de ejemplo, citó el capítulo de la investigadora María Teresa Neaves Lezama, dedicado a la herencia de la lítica mesoamericana, cuyo interés surgió frente a los enigmas contenidos en los monolitos prehispánicos, como las cabezas olmecas o las representaciones pétreas mexicas, símbolos de la expresión del poderío de aquellas civilizaciones.

El ensayo del investigador Tomás Jalpa Flores indaga acerca de las representaciones de cactáceas, particularmente de las biznagas, en los códices prehispánicos y coloniales, y de la importancia de estos elementos como expresiones asociadas a las regiones áridas y a las migraciones del norte desértico.

Respecto al segundo volumen, Etnohistoria de ayer y hoy: religiosidad e identidades, la profesora-investigadora Cristina Masferrer León refirió que este busca mostrar los cambios y las continuidades de aspectos relacionados con las religiosidades a lo largo del tiempo y en varios lugares del país.

Consideró que su contenido, distribuido en seis capítulos, “es una muestra de cómo se puede hacer etnohistoria y qué tipo de caminos analíticos nos permite andar”, a través de trabajos que se apoyan de diversas fuentes y documentos históricos y etnográficos, que contribuyen al conocimiento del pasado cultural y patrimonial de las sociedades mexicanas.

De la pluma de la investigadora Dora Sierra Carrillo, dijo Masferrer León, el primer capítulo del tomo invita a adentrarse en los relatos de Francisco López de Gómara (1511-1564) y de Francisco Cervantes de Salazar (1514-1575), humanistas del siglo XVI, en cuyos escritos se revela la cultura indígena.

En el tercero, la investigadora Patricia Gallardo explora el imaginario de mulatos, indios y españoles de la intendencia de San Luis Potosí, en el siglo XVIII, centrándose en el análisis de la figura del diablo y la brujería, demostrando la importancia de los procesos del periodo colonial en su construcción.

La obra colectiva ejemplifica la potencialidad analítica y metodológica de la etnohistoria, al tiempo que da cuenta de las profundas conexiones entre pasado y presente, visibiliza y explica tanto las continuidades como los cambios a lo largo del tiempo, y reconoce la multiculturalidad de México, finalizó Masferrer León.

Los dos volúmenes de Etnohistoria y multidisciplina pueden adquirirse con descuento de 50 por ciento en los estands 604, 605 y 606, ubicados en la planta baja del Palacio de Minería, hasta el 1 de marzo de 2026.