Desde sus orígenes Guanajuato tuvo como destino ser la tumba de los mineros que murieron en derrumbes o que se asfixiaron en las entrañas de la tierra donde quedaron sus cuerpos, pero es sabido por los habitantes cuevanenses que esas almas vagan por las noches por toda la ciudad, ya que salen y siguen los caminos antiguos que los traen “de su trabajo a sus casas”. A veces están perdidos en las sombras o en la bruma de la muerte buscando su lugar, sus hogares o son muertos enamorados de esta ciudad, que deciden quedarse aquí. Pocos son los que siguen la luz para cruzar el umbral al cielo o se sumergen en la oscuridad para ir a su eterna condenación en el infierno.

Esto lo cuenta mi amiga Bety, ella tiene el don de ver a almas vagantes de la ciudad, esas que buscan un destino después de la muerte; dice que esos aparecidos miran extrañados las nuevas formas que ha adquirido la ciudad y hasta les asusta ver la marea humana que circula por el centro histórico de la ciudad.
Y sí. Ahora que el centro de Guanajuato se ha convertido en una zona de hostales y hoteles boutique sorprende a muertos y vivos la población flotan que cada día visita este turístico lugar.
Bety me dice que si quiero ver a los vagantes puede ser cualquier noche o madrugada al pasear por el centro; eso lo tiene comprobado porque como ella vive en un callejón cercano al centro histórico, pues le ha tocado verlos caminar y aparecerse ante sus ojos así de repente.
Dice que una madrugada venía de una fiesta e iba por la calle Positos cuando iba pasando ahí cerca del callejón de Cinco Señores, tuvo la sensación de que alguien la seguía, se detuvo de repente y volteó para cerciorarse de que venía sola, y pues no, como por arte de magia se vio acompañada. Con miedo miró cómo del piso surgió una sombra que poco a poco tomó la forma de un hombre no muy alto con vestimenta de minero con un casco en su cabeza y su luz encendida. Ante el terror de la escena ilógica de que se materializara el ser y sobre todo el casco, no lo pensó y corrió en dirección de ese ser y lo atravesó, sintió un frío que le heló hasta los huesos, siguió corriendo y no volteó hasta llegar a Juan Valle y vio que la calle Positos estaba sola, cerró los ojos y suspiró pensando que ya todo había a acabado, pero no fue así. Abrió los ojos y quiso caminar calle de abajo de Juan Valle, pero no pudo moverse, miró con horror que otro ente estaba frente a ella, y ahora sí pudo mirar que no tenía casco y miró la cara deforme, machacada como por una piedra sólo una plasta rojiza sanguinolenta y maloliente con los ojos salidos de ese vagante; en el colmo del horror ese hombre trataba de decir algo y sólo se oían sonidos guturales, pues su boca no existía. Bety se tapó el rostro con sus manos y negando con la cabeza incrédula de lo que estaba viviendo, y al instante sintió que el frío de la madrugada arreciaba casi congelante, entonces se descubrió la cara para ver por donde intentar escapar y vio como ese ser pasó a un lado de ella y se fue cojeando hacia el túnel, ella paralizada se quedó viendo cómo al entrar se perdió en la oscuridad total de las entrañas de la tierra que es indudable lo acogió desde su muerte. Nunca sabremos qué le quiso decir a mi amiga.
Bety sabe que no sólo esos mineros sino que muchos de ellos, vagan por la ciudad y los túneles de Guanajuato para regresar a sus tumbas, por eso salen del suelo, de la piedra que ahora es su casa eterna en las profundidades, tal vez buscando sus cuerpos hechos pedazos o quizás siguiendo el rastro o los gritos ahogados de tantos y tantos mineros que se ha quedado ahí abajo.
Dicen los que saben que las energías vagantes muchas de las veces buscan una ayuda, o a veces sólo esos seres quieren cerciorarse de que están muertos, otros se saben muertos y quieren espantar a los vivos, algunos más sólo no se quieren ir de aquí, o veces te hacen llegar mensajes de otros entes o muertos, esas entidades mandan mensajes como aromas, sonidos o de plano se aparecen ante ti como le ha sucedido no una sino varias veces a Bety.
¿Quieres conocer el centro histórico? Ven, lee y anda Guanajuato.
