En Guanajuato las manifestaciones fantasmales están a la orden de la noche, y del día y de la tarde, pero es casi seguro que lo que generalmente se aparecen son las almas no sólo de los humanos sino de las mascotas amadas que se nos adelantan y se van después de cuidarnos en vida y, al parecer, en la muerte también.

Pero, cuando uno duerme, los sueños reemplazan la realidad de que estás en tu cama, seguro, sin que nada ni nadie te moleste y simplemente respiras profundo para que el cuerpo haga lo que hace cada noche: repararse para seguir viviendo otro día más.
Esta mañana tuve una experiencia que da cuenta que las apariciones de mascotas son reales. Pues bien. Estaba profundamente dormida y me despertó el sonido de mi teléfono con el rington del contacto de mi hijo Alex. Adormilada aún volteo a mi baúl que tiene la función de buró para tomar mi celular y al instante en que abro los ojos vi algo tan extraño… porque sí tengo 10 gatos y 5 perros, pero lo que vi ahí parado en dos patas con sus patas delanteras puestas en mi cama y viéndome, su hocico abierto con su lengua de fuera como si acabara de llegar corriendo, se le notaba feliz era un perro Husky grande, más grande que mi perra Chewbaca y mi perro el Chubacón que en verdad son grandes y son criollos, entonces lo vi, abrí y cerré los ojos incrédula de lo que veía y con sorpresa dije en voz alta “¡qué pasa!” moví mi cabeza en negación de lo que estaba viendo y al instante desapareció, ya no estaba. Me quedé inmóvil un momento, el teléfono seguía sonando, lo tomé, contesté el mensaje y recostada me quedé pensando en porqué un fantasma perruno se metía en mi casa, ¿de quién había sido ese perro?
En verdad más que asustarme que sí fue un sentir fugaz, me quedé pensando esa alma de ese perrito tal vez iba pasando por aquí y al ver mi casa gatuna y perruna se metió a conocernos a todos y tal vez le dio felicidad ver que mis mascotas todas rescatadas son amadas y queridas por nosotros.
Dicen los que saben que las mascotas son almas puras que aparecen en tu vida para guiarte y protegerte de los males y enfermedades, ellas mueren por ti, dan su vida por ti, porque son seres de luz que te acompañarán y protegerán en el viaje de tu muerte y te llevarán al lugar de descanso eterno de tu espíritu.
Yo pienso que ese Husky pasó a verme para dar cuenta de que desde donde van cuando mueren siguen pendientes de sus dueños que los trataron bien, porque es verdad que hay gente mala que los maltrata, pero esas personas no saben la riqueza emocional que es tener una mascota que te ayuda y acompaña por lo vivido siempre. Quiero creerlo así. Hoy he sido afortunada al comprobar que esas almitas siguen aquí, pendientes, y cuidando tu alma, porque son como niños: almas inocentes que dan amor y compañía incondicional. Gracias Husky, repito: no sé quién haya sido tu dueño, pero te vi feliz y espero que así sigas tu camino de luz. Gracias por visitarme en verdad.
¿Sabes si esas almitas te siguen?, ¿quieres comprobarlo? Ven, lee y anda Guanajuato.
