Guanajuato, Gto.- La disciplina de la caminata que tanta gloria ha dado al deporte mexicano, también tuvo su brillante época en Guanajuato Capital, gracias a la labor del entrenador Martín Pantoja Hernández, quien fue precursor de la marcha en el estado de Guanajuato, junto al celayense René Estrada.

Además Martín compitió con los mejores del país, pero su mejor labor en esta disciplina la hizo como entrenador de sus propios hermanos, Filiberto, Francisco y Ericka, a quien catapultó a las grandes competencias internacionales y sólo le faltó llevarlos a una Olimpiada, al optar por el éxodo de México, por el olvido de autoridades y carencias que los rodeaban.
En la actualidad Martín Pantoja, radica en Denver, Colorado, en Estados Unidos a donde viajó en calidad de indocumentado abatido por las carencias y falta de apoyos para desarrollar mejor su trabajo deportivo.
A más de dos décadas de su partida al país del norte, entabló comunicación con este medio para recordar su gran labor que realizaba y denunciar los motivos de su partida a Estados Unidos, en busca de una mejor forma de vida.
“En esa época era imposible sostenerte del deporte, las carencias eran muchas, no te podías dedicar por completo al deporte, porque trabajabas o de plano ni para comer tenías”, aseguró.
Martín ganó a mediados de los noventa el Premio Estatal del Deporte, como entrenador, pero ni eso le valió para obtener un real apoyo del Gobierno del Estado, ni para sus hermanos que figuraban en esa época en la Selección Nacional de Caminata.
Luego dirigió el Comité Municipal del Deporte por espacio de tres años y al terminar su gestión fue cuando determinó irse a Estados Unidos.
“La verdad le buscábamos por todos lados, ir a las competencias, viajar constantemente a la ciudad de México para concentraciones y demás, todo ese implicaba muchos gastos, la Federación y el Consejo Estatal del Deporte no apoyaban y además había que sostener la familia, todo eso nos orilló a dejar la caminata e ir a Estados Unidos en busca de mejoría económica”, aseguró.
El ex andarín recordó que la idea era pasar al otro lado y buscar la forma de trabajar como entrenadores o competir, pero la caminata no tenía mucha promoción en Estados Unidos y mejor optaron por trabajar para sostenerse.
“Era difícil trabajar de entrenador, hubo intentos, pero allá es muy delicado, en alguna ocasión entramos a entrenar pero el riesgo era mucho, no estábamos en regla y las quejas de los chicos era algo serio, porque si algo le pasa a un muchacho se van contra el entrenador y como sabían que éramos mexicanos y aún sin documentos, el peligro era mayor”, explicó.
Pantoja Hernández, a sus 60 años ahora, agregó que ante esa situación sus hermanos Francisco y Filberto entraron a competir en carreras de atletismo, ya que no había mucho de caminata.
Finalmente se establecieron en la industria de la construcción, donde fundaron una empresa que les da para vivir bien en ese país y como “albañiles” han progresado económicamente, demasiado mejor que siendo deportistas en México.
A la distancia del tiempo, no han olvidado a su deporte que les dio muchas satisfacciones personales y sostenían la idea de algún día regresar a Guanajuato y promoverlo debidamente, al enterarse que luego las autoridades deportivas del estado empezaron a “importar” marchistas de otros estados, entre ellos algunos traídos por el medallista Raúl González, cuando en una época tuvieron el material humano muy valioso para tener grandes logros por Guanajuato.
Pero la situación actual con el problema de la migración en Estados Unidos ha detenido sus planes de retorno.
“No nos hemos olvidado de Guanajuato, aunque ya estamos acá toda la familia, alguna vez esperamos estar allá para trabajar con recursos propios y levantar la caminata que alguna vez tuvo grandes promesas para el deporte de México”, recalcó.
