En estas fechas, Guanajuato espera con ansia la semana santa para poder ver sus calles, casas, plazas y callejones floridos que dan la bienvenida a la primavera y a la espiritualidad que sabemos conlleva la representación del Viacrucis y la belleza de los altares a la Virgen Dolorosa. Y aunque estas fechas se supone que no pasa nada extraordinario en la ciudad, los espectros, fantasmas y almas perdidas no dejan este lugar que existe tanto abajo el del pasado y como arriba el del presente.

Esto lo digo porque recientemente estuve platicando con mi amigo Omar y me cuenta que en esta época le es difícil estar solo en su casa porque en esa casa pasan todo tipo de cosas: aparecen fantasmas cruzando el patio, o de repente una pelota sale de la nada que desaparece ante sus ojos, el abrir y cerrar de puertas, la subida del muerto… en fin, infinidad de cosas pasan desde que él era niño. Tan recurrentes sucedían estas cosas que siempre, sin querer, tenía sus sentidos despiertos y captaba todo lo paranormal; me dice que hasta una de esas veces escuchó el lamento de la llorona. Pero una de las situaciones que lo dejó más marcado fue lo que le pasó a su hermano, más que a él, a su hermano.
Me relata que una noche ya estaba en su cama en la duermevela cuando su hermano le pregunta desde la otra cama contigua: “¿ya te dormiste? y él molesto porque interrumpió su proceso de sueño, le responde: “sí”, fue un sí tajante, para que ya lo dejara dormir. Se escucha un silencio profundo, piensa que ya se durmió su hermano, pero casi al instante ese silencio sepulcral se vuelve cargado de una energía muy negativa y de pronto un murmullo como de risitas se escuchan a la par de un estruendo que lo hace tomar conciencia, se levanta, ve que acostado aún, su hermano rompió con el puño el espejo que tenían en su cuarto. Ese era un espejo antiguo que su mamá le compró a su vecina, una viejecita que tiene todos los años del mundo. Asustado le pregunta a su hermano que qué había pasado y él el responde con una tranquilidad increíble: “vi tu rostro en el espejo, por eso te pregunté si estabas durmiendo para saber si la cara que había visto en el espejo eras tú jugando como siempre; luego vi que no estabas solo, te acompañaba una mujer muy delgada vestida de blanco que te abrazaba, como queriéndote llevar de aquí, ella esbozaba una sonrisa macabra. Rompí el espejo para evitar que se cruzara y se metiera al cuarto con nosotros y te llevara de veras”.
Desde ese día jamás pusieron espejos en su cuarto, pues el temor de que esa mujer regrese u otra cosa y se meta a esta realidad, está latente.
Dicen los que saben que esos seres se conectan con las personas que los pueden ver, es una conexión física más allá de lo espiritual, además los espejos son puertas a otras dimensiones que permiten saber que lo inexplicable nos rodea y nos hace preguntarnos qué es lo real y que no.
Por eso para mantenerlos tranquilos a esos espíritus hay que darles una bóveda, es decir, un altar pequeño donde pones pan, sal, vino para que estén tranquilos; se sabe que ellos beben del piso por eso es común tirar alcohol en el piso para mantenerlos calmados, y siempre que están en la casa echan al piso vino o cualquier alcohol.
Los que saben también dicen que hay espíritus que pasan, que no son de las casas sino que viven en toda la ciudad y para ellos cruzar por aquí es de lo más normal. Sabemos que Guanajuato es una ciudad con historia, y sabemos que las almas de los muertos vagan por aquí, y que las personas con lazos espirituales al más allá son quienes los pueden ver, sentir, oler. Y sí, estas son las fechas en que, si pones atención, verás pasar a personas que no son personas vivas, sino espíritus, fantasmas o espectros que buscan la redención de sus almas viviendo el viacrucis o visitando los altares así simplemente como lo hacemos nosotros.
¿Quieres conocer todas las histomagias de mi amigo Omar? Ven, lee y anda Guanajuato.
