Guanajuato, Gto. La Feria Internacional del Libro de la Universidad de Guanajuato, reconoció al escritor de novelas negras, Élmer Mendoza, con el premio de literatura Jorge Ibargüengoitia, y con ello dio por inaugurada su edición 68.
El escritor sinaloense Élmer Mendoza reflexionó sobre la literatura, la identidad regional y el papel del lenguaje en su obra, tras recibir el premio, expresó que el mismo representa a su natal Culiacán, así como a su estado, Sinaloa.
“Este premio… lo sintieron realmente como un estímulo enorme, de esperanza, de que no somos una comunidad que permita vivir bajo el asedio de las armas; los sinaloenses lo tomaron como suyo, particularmente mi ciudad, Culiacán”.
El autor reconoció que su trabajo es parte de un legado dentro de la tradición literaria, y mencionó a figuras clave que consideró sus precursores, entre ellos citó a James Joyce, Juan Rulfo y Fernando del Paso, a quienes calificó como parte del “canon de la narrativa del siglo XX”.
Entre risas y juegos de palabras, el escritor reivindicó la herencia de Miguel de Cervantes al señalar: “los escritores de novela policiaca también somos hijos de Cervantes”. A esta genealogía añadió nombres como Julio Cortázar, Rubem Fonseca y William Faulkner, reconociendo la diversidad de influencias que han moldeado su estilo.

En su mensaje destacó la importancia la palabra en la construcción literaria. Explicó que su búsqueda estilística partió de una decisión clave: el lenguaje.
“La clave estaba en el lenguaje… es contar con el lenguaje que dominaba (…) está el lenguaje callejero de mi época, y también la lengua del hampa, porque he hecho muchas actividades de fomento a la lectura en las prisiones de mi estado”.
Dijo que esto fue lo que le permitió transformar experiencias sociales complejas, en materia literaria, retomando incluso la apreciación del escritor Federico Campbell, quien señaló que Mendoza convirtió ese lenguaje en “rigurosa materia literaria”.
Recordó el impacto de su novela Un asesino solitario, publicada hace más de dos décadas, contribuyó a posicionar lo que se denominó posteriormente, la “literatura del norte” en México.
En su mensaje, la rectora general de la Universidad de Guanajuato, Claudia Susana Gómez López, sostuvo que la FILUG sigue existiendo, porque siempre habrá algo que leer, adaptándose a las nuevas formas de lectura y a las generaciones.

“Desde cada página, desde cada revisión, desde cada impresión… hacen posible la vida de los libros y reconocemos a tanto editores como a lectores, quienes son quienes les dan verdadero sentido a las obras”.
Recordó que esta edición, a desarrollarse del 19 al 29 de marzo, tiene la participación especial, como invitados de honor, a la Universidad Politécnica de Valencia y el Tecnológico de Monterrey.
Reconoció al homenajeado, Élmer Mendoza, y destacó su trayectoria como una figura clave de la narrativa contemporánea.
“Es pionero, renovador, promotor y maestro del género negro, su obra más allá de lo literario, transforma la manera en que observamos, juzgamos y… entendemos la realidad, especialmente en contextos marcados por la violencia, la corrupción y el crimen organizado”.
¿Quién es Élmer Mendoza?
Élmer Mendoza es un escritor, narrador y promotor cultural mexicano, reconocido como una de las voces más importantes de la literatura contemporánea en México, especialmente dentro del género de la novela negra.
Nació en Culiacán en 1949, y su obra se caracteriza por retratar la realidad social del norte del país, abordando temas como el narcotráfico, la violencia y la vida cotidiana en contextos complejos.

Su novela Un asesino solitario (1999) y El amante de Janis Joplin (2001), permiten que sus obras destaquen e inscriban al género en un contexto social mexicano actual.
También tiene la novela llamada Balas de Plata(2008), donde el detective Édgar “el Zurdo” Mendieta, surge como personaje que se mantiene en una serie de seis novelas más, se ha convertido en una figura emblemática del género negro a nivel nacional e internacional.
Con ello, la propuesta literaria de Mendoza cumple con un importante rol social, pues sus historias y personajes traducen la lucha y el sentir de una población, en medio de la violencia estructural del México contemporáneo.
