En este seminario se trabaja de todo: textiles de carácter arqueológico, etnográfico, histórico e, inclusive, moda en México, que es una línea que se acaba de abrir.
- Cada semestre, cinco piezas de distintos contextos y materiales, con deterioros diversos, arriban a sus mesas como reto para las y los estudiantes
- En ese lapso ha formado restauradores especializados en la recuperación de textiles arqueológicos, etnográficos, históricos e, inclusive, moda en México
CDMX.- Del traje espacial de Chris Hadfield al Salvator Mundi, destacado testimonio del arte plumario novohispano; del huipil atribuido a Malintzin al vestido rosa de la emperatriz Carlota, banderas históricas, estandartes litúrgicos…, han desfilado al paso de 30 años por el Seminario Taller de Restauración de Textiles, de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), “Manuel del Castillo Negrete”.

De acuerdo al comunicado de prensa, en ninguna otra institución educativa de México, salvo este centro de formación profesional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se imparte formalmente como parte de la currícula, la intervención de textiles históricos, que llegan a petición de comunidades, museos, dependencias, colecciones privadas, fundaciones, entre otros.
Cada semestre, cinco piezas de distintos contextos y materiales, con deterioros diversos, arriban a este espacio como reto para las y los estudiantes, bajo la dirección de la titular del taller, Rosa Lorena Román Torres, junto con las profesoras Ana Julia Poncelis Gutiérrez, Karla Castillo Leyva, Irais Velasco Figueroa y Olivia Ávila Gómez.
Dada la especialidad de quienes integran el cuerpo docente: química, biología, historia, teoría de la restauración, y para abordar cada caso el alumnado entiende el deterioro de la materia prima, la morfología de las fibras, la cronología y el contexto social de las prendas, así como las técnicas textiles (bordados, teñidos, costuras).
Román Torres rememora los primeros años del seminario taller, cuando uno de los primeros pasos fue concienciar sobre la importancia de este patrimonio que, incluso, en las propias vitrinas de los recintos, era exhibido de forma inconveniente para su preservación. No faltaba alguna bandera sostenida con tachuelas, textiles empolvados por la falta de una cubierta o decolorados por la luz directa.
“Nosotros trabajamos de todo: textiles de carácter arqueológico, etnográfico, histórico e, inclusive, moda en México, que es una línea que acabamos de abrir. Gracias a esta labor formativa que hemos desarrollado durante tres décadas, es que hoy en día existen restauradores especializados.
“Dependencias que guardan alguna colección de este tipo, por ejemplo, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, el Museo Textil de Oaxaca o los museos nacionales de Historia o de Antropología, tienen como responsables de sus acervos a egresados de la ENCRyM. Asimismo, hay estudiantes que están posicionando en los estados al textil como objeto de conservación, en ese sentido, hemos recibido a estudiantes de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente”, sostiene la profesora.
De las experiencias surgidas del Seminario Taller de Restauración de Textiles han derivado tesis de licenciatura, investigaciones que contribuyen a entender agentes de deterioro y materiales que pueden frenarlos, caso del mucílago de orquídea o tzauhtli, el cual se probó como adhesivo en la restauración del mosaico de plumas Cristo Salvador del Mundo, perteneciente al Museo Nacional del Virreinato, o un estudio en proceso sobre la utilización de la goma gellan para eliminar manchas.
Dicho espesante sintético y gelificante, el cual se obtiene de la fermentación de glucosa extraída de maíz, fue probado en un vestido confeccionado con sales de estaño y fibra de vidrio, que perteneció a Virginia Griensen, esposa del empresario minero Pedro Alvarado. La prenda es parte de los acervos del Centro Cultural Palacio Alvarado, en Hidalgo del Parral, Chihuahua.
La restauradora enfatiza que la recepción de cada textil debe suponer un reto para la enseñanza, por ello, también se ha incursionado en el tratamiento de prendas de destacados diseñadores de moda del siglo XX en México.
Los alumnos tuvieron en sus manos un jumpsuit de la década de 1960, realizado por Ramón Valdiosera, como parte de su llamada colección Mariposa, inspirada en los rebozos mexicanos; así como parte del vestuario confeccionado por Armando Valdés Peza para la actriz Dolores del Río.
“Entender esta línea es importante. Todos los restauradores del mundo trabajan moda, nosotros no podemos quedarnos atrás y debemos reivindicar la moda hecha en México, que tuvo auge importante a partir de los años 40, asociada a creadores como Valdiosera, Valdés Peza o Henri de Châtillon, de quien esperamos trabajar alguna de sus confecciones próximamente”, finalizó Román Torres.
