El arquitecto, artista plástico y diseñador mexicano Pedro Friedeberg (Florencia, Italia, 11 de enero, 1936), quien cosechó fama internacional por su trabajo surrealista en el que las líneas y colores se apoderaban de cada pieza que él creaba, murió la mañana de hoy en su residencia de San Miguel de Allende, Guanajuato, dejando un legado artístico original.

“De vacaciones por la vida. Memorias no autorizadas del pintor Pedro Friedeberg” es el título de su autobiografía publicada hace 15 años y en ella, comentó en esa ocasión en entrevista exclusiva, deja ver que para él, el paso por este mundo debe ser gozoso, con sus siete pecados capitales que más bien consideraba vicios, y hasta virtudes capitales.
Durante una entrevista que el maestro nacionalizado mexicano ofreció a este reportero, en su estudio en la Ciudad de México, se dijo amante de los animales, sobre todo de los perros, de la anatomía humana (especialmente las manos y los pies) y de la geometría euclideana, la hecha de cubos triángulos, círculos, pentágonos, polígonos, trapezoides y paralelogramas.
En esa ocasión unió sus tres grandes pasiones para dar forma al “Perro Euclides” que presentó en la Zona Maco 2016. Explicó que tomó de su colección personal dos piezas, una de barro y otra de madera, ambas representaciones de perros de arte popular “les añadí pies en lugar de las patas y pegué a su cuerpo figuras geométricas euclideanas”.
Decidió conjugar las tres ideas y pasiones suyas en una pieza, misma que agradó mucho a los directivos de la firma Tane, patrocinadora del artista. El “Perro Euclides” se pudo ver en el stand de Tane en la Zona Maco, la feria más importante de arte en Latinoamérica, celebrada del 3 al 7 de febrero de ese año en el Centro Banamex de la Ciudad de México.

La pieza es hoy una de las más apreciadas dentro de la Colección Arte Objeto de Tane, integrada con piezas exclusivas diseñadas y realizadas por Luis Barragán, Vicente Rojo, Leonora Carrington, Gunther Gerzso, Mathias Goeritz, Teodoro González de León, Jan Hendrix, Carlos Mérida, Juan Soriano y Francisco Toledo, entre otros artistas plásticos.
Desde la fundación de Tane en 1974, artistas han elaborado piezas en plata .925; esta colaboración ha sido una aportación a la tradición orfebre de México, uno de los grandes productores de plata en el mundo, privilegio que ha favorecido a la orfebrería artesanal y a los productores de objetos de calidad que han sabido explotar las bondades del metal.
Tane fue fundada en México por expatriados europeos, quienes se afianzaron con los orfebres mexicanos para crear, en un inicio, piezas de estilo híbrido moderno, de marcada influencia maya y mexica, así como de clásicos europeos. Su relación con el mundo del arte ha marcado la diferencia con los demás joyeros y plateros a nivel internacional.
Euclides fue un filósofo griego, “el padre de la geometría”, razón por la cual el vientre de la escultura del perro es cubiforme. Sobre su acercamiento a la plata, Friedeberg señaló que el trabajo en este metal viene de una tradición muy antigua en el mundo, desde el dominio sobre los metales. “Se ha trabajado desde el gótico hasta la tradición moderna”.
Para el entrevistado, ese metal es muy noble y fácil de esculpir, adoptando todo tipo de formas con precisión, por eso, al usarlo, manifestó su beneplácito porque Tane lanzó en Zona Maco su hoy famosa pieza que forma parte de su Colección Arte Objeto, la más relevante muestra de obras realizadas en plata por artistas clave de México y del mundo.
El artista fue un diseñador con influencia surrealista. Su carrera comenzó como arquitecto pero su necesidad de romper paradigmas estéticos de la época lo apartó de la arquitectura y lo convirtió en un artista plástico. Comenzó a diseñar muebles en los 60, rechazando el estilo dominante internacional de la arquitectura; ha creado sillas, mesas y sillones.

Nacido en Italia y nacionalizado mexicano, Pedro Friedeberg desarrolló aquí su carrera como escultor, pintor, muralista, ilustrador y diseñador de muebles. Tal vez su pieza más famosa sea la “Mano-silla”, una escultura en forma de mano humana que es a la vez una silla. Uno se sienta en la palma de la mano y los dedos son el respaldo y descansabrazos.
Hoy por hoy, alrededor del mundo, la “Mano-Silla” es sin duda una de las piezas más reconocibles del arte mexicano contemporáneo. Fue diseñada y creada por Friedeberg en 1961 y muy pronto se convirtió en un referente internacional. También destacan sus modelos lineales y curvos que remiten a sus estudios de arquitectura antes de dedicarse al arte.
Pedro Firedeberg llegó a Mexico a los tres años de edad, en los brazos de sus padres, quienes huyeron de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial. Luego, se matriculó en Universidad Iberoamericana para estudiar arquitectura, pero su pasión por el arte, y los animales pudo más en él y así, dio rienda suelta a las muchas obsesiones visuales que tuvo.
“Me fascinan las formas simbólicas, jugar con la escala y transformar lo cotidiano en algo fantástico” tanto en público como en conversaciones más íntimas. Por eso, un perro, una silla o una mano, fueron llevadas por él a niveles y universos inimaginables. Este día, el murió, tranquilo y en paz. Terminaron sus vacaciones en esta vida, mismas que disfrutó como pocos.
