Mariana de la Paz
Esta navidad en compañía de mi familia me he enterado cómo es que la vida es un misterio y de cómo es que lo que deseas, enfocado a lo que es bueno, sucede.
Esta navidad en compañía de mi familia me he enterado cómo es que la vida es un misterio y de cómo es que lo que deseas, enfocado a lo que es bueno, sucede.
No sé si realmente estos seres y las personas con habilidades malsanas y con mala fe, realmente puedan ser abatidos con el poder de la oración que estas buenas personas o seres de luz hacen, lo que sí y a mí sí me consta, es que agradezco que aún existan almas que luchen imbatibles en esta eterna batalla del bien y el mal.
Óscar retrocedió pues el sentir esa mirada fría en su persona, lo hizo sentirse ajeno a sí mismo, pensó de inmediato que esto no era posible porque los ojos deben de pertenecer a alguien o a algo…
Paty me lo describió no sin antes ver en ella una mirada de miedo, como no queriendo recordar, pero era necesario para dar fe de lo que vio, de lo que vivió.
Ya sola comenzó a escuchar que alguien hablaba, volteó y no vio a nadie, pensó que eran sus amigas que querían jugarle una broma…
En el evento, se reunió personal que ha colaborado con la Cruz Roja desde sus inicios hasta la actualidad a quienes se les entregó un reconocimiento y agradeció por su noble labor ayudando a la sociedad en tragedias y desastres naturales.
A todas las partes del mundo que ha ido y jamás se le han aparecido sus muertos, sólo aquí, y ahora comprende que la convivencia con los difuntos es parte de estar vivo, pero en México es de verdad…
Él pensó que de seguro sería alguno de sus tres hermanos: Hugo, Edgar o Alejandro que quería jugarle una broma, por lo que nunca ponía realmente atención y mejor ya se quedaba dormido…
Como ves los fantasmas son también de los animalitos que tenemos de compañía, tal vez también muchos de los animalitos que vemos en la calle o en las casas ya estén descansando.
“Por favor, si ve al padre Barajitas dígale que lo estoy esperando como me dijo”, mi amigo extrañado le pregunta: “Perdón, ¿quién?”, “El padre Barajitas” contesta el señor.