Histomagia

TERRUÑO

Compartir

“La tierra tiene memoria.”

Arqui Juve 3D

Estar en el lugar donde naciste es una suerte que la vida te va encausando para que puedas vivir en la nostalgia de tiempos pasados, recorrer las calles de día o de noche, no importa, te llena de orgullo de ser de aquí, de estar con tus familiares, con tus amigos, con tus muertos…

Me cuenta mi amiga Yolanda que ella es feliz de vivir aquí en Guanajuato desde siempre, de hecho, me dice que nadie de su familia ha emigrado todos están aquí, todos, incluidos sus muertos. Ahora sí que son familia “muégano” tal cual, “pertenecemos aquí, indudablemente”, me dice.

Entre todas las historias que me ha contado una que me sorprendió es donde me relata la vez que fueron a enterrar a uno se sus parientes al Panteón de Santa Paula. Ella me cuenta que los entierros en su familia son muy suigéneris porque ellos sí compran flores, lavan la tumba a perpetuidad que tienen, pero además llevan música, comida, bailan, siempre, siempre, el chiste es despedir con alegría sus muertos, porque “ellos, me dice, no deben de saberse solos en la soledad de su caja, deben saberse acompañados por nosotros”.

Toda su familia cada vez que llevan a sepultar a un nuevo familiar, cada uno toma un puño de tierra antes de que abran la fosa y lo guardan en un costalito, cada vez se va haciendo más grande, eso es porque ya están ahí los humores de su anterior muerto, que ahora estará acompañado por otro más, y así la estirpe familiar se reconoce en la tierra y en las penumbras de la muerte. Así que cada uno guarda esa tierra que les recuerda que sólo estamos “un poco aquí” como dice Nezahualcóyotl, y que este lugar es de paso, pero por eso mismo se quedan aquí, en su lugar, donde nacen y mueren.

Nunca había escuchado eso de tomar la tierra del difunto antepasado, pero creo que si lo vemos bien, es una de las maneras de recordar a nuestros muertos y de recordarnos, también, que la vida es un suspiro, un pequeño soplo que sale del corazón al quedar inerte, esperando regresar a la tierra.

Dicen los que saben que la mayoría de las gentes cambiamos de lugar para hallar nuestro espacio, nuestro lugar y ahí quedarnos para vivir lo que nos toque vivir y morir como nos toque morir, es la ley de la vida estar muriendo cada día para poder dar paso a los que siguen en nuestra herencia, la estirpe de cada uno se queda, nosotros nos vamos. También dicen que la tierra tiene memoria, por eso los que estamos fuera del terruño queremos regresar a dar tributo a nuestros antepasados tan solo con pisar el lugar que te vio nacer, esa añoranza logra que al menos, por un ínfimo segundo, la tierra te recuerde y sepa que no la olvidas, que sabes que ella siempre está esperando recibirte el día de tu muerte.  Por eso es que cuando te tiran tierra de panteón en tu casa, en tu carro, en tu oficina, en donde sea, la maldición que te ponen es impactante, muy fuerte, porque lleva la memoria de tus muertos y ellos desde donde están pondrán toda su energía para protegerte de todos los males. ¿Cómo protegerte a su vez? Simple cuando la barras bárrela de izquierda a derecha llamando a tus antepasados para que hablen con los muertos y te dejen en paz, todo es energía y si es positiva se logra estar en paz.

¿Quieres conocer a mi amiga Yolanda? Ella te puede contar muchas más historias de aquí. Ven, lee y anda Guanajuato.