Nada mejor para acelerar el morbo y la curiosidad que querer cubrir algo y es que así somos, el parche de pirata es más vistoso que el orzuelo que intentas disimular, la bufanda se nota más que el chupetón en el cuello.

Tiene explicación, ya que lo oculto representa peligro muchas veces y esa es una de las funciones sociales del chisme, que nos trae cohesión social y diversión malsana, pero también nos avisa sobre detalles de los que debemos cuidarnos, a esta curiosidad se le une el poderoso espíritu “chingativo” para convertirse en el fenómeno que hoy nos ocupa: El efecto Streisand.
Vamos por el contexto, la famosa cantante y actriz Barbra Streisand pidió que quitaran una foto de la red donde, casualmente, salía su mansión en Malibú y eso hizo que dicha imagen, que antes de la protesta había pasado prácticamente desapercibida, de pronto recibiese una atención masiva. Ésta anécdota tiene un poco más de veinte años, que en realidad es muy poco tiempo para nombrar algo que viene sucediendo hace milenios y no exagero, hay casos documentados desde el 1300 a.C., es más seguro viste o viviste de primera mano algún ejemplo en la primaria, cuando alguien tenía que cargar con ese mote que tanto le disgustaba, de entre todos los posibles o seguir escuchando como se repite su momento más vergonzoso. Y se sigue utilizando contra figuras públicas, sobre todo por parte de sus detractores o pregúntele a Beyoncé y la foto poco favorecedora que aún podemos encontrar.
También se puede utilizar a favor, como técnica tramposa para generar interés o publicidad gratuita sobre algún producto, opinión o creación basta con promocionarlo mencionando intentos de censura o apelando a alguna figura o institución de autoridad a la que no le pareció, incluso puede ser una llamativa envoltura para un producto mediocre, como una película o un disco, para dar visibilidad a una opinión intrascendente o para engrandecer con una halo de mártir a alguien que quiere atención o simpatía pública. Si dicen que lo están callando, mientras el producto o la noticia están disponibles para cualquiera o la persona trae micrófono en mano, ya no es censura es manipulación.
Existe una banda mexicana, con nombre de arma incendiaria, que tiene un ejemplo en ambas vías: en los noventas se aprovecharon de una supuesta censura para generar interés, mientras salían en televisión y vendían sus discos en todos lados, sin embargo, hace poco intentaron eliminar una parodia que los consiguiendo exactamente lo contrario. Karma, señores, ahora son los karma pagadores.
