He de hacer una confesión en cuanto a los espacios que han ido quedando entre las publicaciones de esta columna: la mayoría de las faltantes reposan en el fondo de un cementerio digital de escritos incompletos, de temas que parecía una buena idea que al final se quedó a medio desarrollo.

Y es que si ya llevas avanzada una parte, lo más lógico como alguien que suele terminar todo lo empieza es seguir adelante, pero a veces se me quedan sin gasolina y ahí anda el argumento abandonado a media carretera, esperando a que yo camine algunos kilómetros bajo el sol, pero no siempre llego a tiempo con el combustible, a veces me encuentro con un auto abandonado y un tema ya rancio o pasado de moda, porque que la sociedad no se va a esperar a que yo acabe de entender algo para cambiarlo.
A veces valoramos demasiado el esfuerzo que le pusimos a algo, nos aferramos a lo que si nos resultamos y le invertimos más esfuerzo para mantenerlo lo que nos mete en un círculo vicioso (y tormentoso) de seguirle invirtiendo a una tanda donde nunca nos toca cobrar. De pronto se mezcla con esa pereza de volver a inventar la rueda, de tener que empezar y preferimos seguir haciendo mal una cosa que ya sabemos hacer que aprender otra en la que ni siquiera sabemos que somos buenos.
Si te equivocas de autobús, lo más razonable es bajarse en cuanto percibes el error, si es que no quieres acabar en Acapulco en traje de oficina y sin dinero. A veces el camino parece el correcto hasta cierta curva donde se desvía hacia otro lado y aunque ya estamos más cerca de donde empezamos, toca bajar y conseguir el transporte adecuado, o quedarnos en donde nos bajamos si de pronto decidimos que ya llegamos o adaptarnos a transformar nuestro deseo oficinista a una visita playera.
Muchos regresan del cementerio, eso es una buena noticia, algunos como parte de otros laberintos, otros con información nueva, con aclaraciones. Por mi parte me comprometo a soltarlos cuando se atoren y empezar el que sigue hasta que salgan. A ustedes les toca leerlos mientras observan por la ventana del camión si van por el camino deseado.
