Guanajuato, Gto.- Ha sido uno de los grandes pioneros y promotores del fútbol en Guanajuato Capital, la que puede ser considerada la cuna de este deporte en la ciudad; el antiguo campo de la ex Estación.

Eusebio Rangel Granados es un personaje ampliamente conocido en el medio local y más en el ambiente del fútbol, como jugador, árbitro, promotor y otras actividades que ha ejercido en su vida.
Chevo Rangel, nacido en la década de los cincuenta en la antigua y famosa vecindad del barrio de Tepetapa, hijo de beisbolista del mismo nombre, le dio por jugar fútbol como los chicos de su época.
En entrevista realizada en ese lugar que evoco los recuerdos y la nostalgia, donde se iban las tardes en las recordadas “cascaritas” en el antiguo campo de los patios del ferrocarril.
“Como a los 9 años empecé a jugar fútbol en la Estación, pero como aún se jugaba béisbol y había carreras de caballos, teníamos que irnos más adelante, donde era El Cambio del tren”, recordó.
Como niño hiperactivo, primero fue a la escuela Montes de Oca, pero terminó en el antiguo Internado Ignacio Ramírez, para seguir su educación primaria, donde coincidió con Efraín Ibarra Martínez, luego un reconocido docente de Educación Física.
“Mis primeros equipos de fútbol donde jugué fueron del barrio de Tepetapa y La Estación, los Súper Machos y los Agachados, con el doctor Gustavo Yáñez y Mario Chamorro (qepd)”, apuntó.
Con el tiempo, al combinar sus estudios en la Preparatoria Oficial y la Universidad de Guanajuato, donde integró sus selectivos y jugar en varios equipos de la liga municipal, hizo pruebas en equipos del fútbol profesional, como los Conejos Infernales del Irapuatense de 3a División, así como en el mismo Irapuato, cuando militaba en 2a y 1a División, aunque una lesión, que aseguró le fue provocada por el capitán fresero de esa época, Andrés Shaffino, le cortó sus aspiraciones.
“También anduve en Monterrey, porque ahí tenía familiares, al igual que en Cachorros de León, con ‘El Peterete’ Santillán”, agregó.
Eusebio optó por seguir con sus estudios e ingresó a la Facultad de Contabilidad de la Universidad de Guanajuato, donde fue seleccionado para representar a la UG y jugando Nacionales Universitarios.
Con el tiempo ingresó a laborar en la misma institución en el Departamento de Deportes, hasta su jubilación.
En el barrio seguía jugando con varios equipos; el Rusia, Cuba, Steelers y el famoso Capfce de la recordada Liga Zona Centro. A la vez formaba equipos y es el principal fundador del Real Estación, junto al profesor Roberto “Chivo” Martínez (qepd), que perdura hasta la fecha desde la década de los setenta. Además promovía jugadores locales y los llevaba a ligas de otros municipios, como la prestigiosa LIFA de Irapuato.
También se preparó y fue el primer entrenador del equipo del Fútbol Profesional de esa época de 3a División de la ciudad, en 1986.Chevo Rangel también fue árbitro y dirigente de los mismos silbantes, además de ser quien desarrolló por primera vez el fútbol de salón, en la ciudad.
“El fútbol de salón lo copiamos de la Universidad, llegó fundamos la Liga Municipal y empezamos en Los Pastitos, en el ISSSTE, en la deportiva Torres Landa y llegamos al Colegio Juárez”, estableció.
A la distancia, “Pierrot”, como también lo apodan”, evoco a jugadores con cualidades que se daban en el barrio.
“Había muchos con cualidades, ‘Fanta’ y ‘Poncho’ Lobato, ‘Iauca’ Morales, ‘Tiro’ Martínez, ‘Humilde’ Hernández. Luego los Anguiano del Carrizo, los García del Nejayote, otros del Panteón, de Barrio Alto, entre muchos más”, manifestó.
Su último empleo fue como docente en la Escuela Secundaria Quanaxhuato, donde se jubiló el año pasado, y ahora a la distancia, sentado en una de las bancas de la ex Estación del Ferrocarril, entró en nostalgia y al observar el panorama, consideró que a final de cuentas fue buena la modernización del lugar.
“Finalmente el barrio no se organizó, el control de intereses y la división de opiniones hizo perder los campos, porque había promesas de hacer por lo menos un campo sintético, pero ganó el Municipio para su estacionamiento”, explicó.
Así se resume brevemente una vida en el deporte, en la docencia, en el servicio a la comunidad, de otro “Héroe Olvidado” en nuestra sociedad, de aquellos que han sido parte importante en la historia del “barrio”.
