Encíclica papal propone ante la inteligencia artificial pluralidad “revolucionaria”*

El documento de León XIV aborda los retos tecnológicos

“Me ha fascinado que se haya distanciado muy profundamente de la demonización de la tecnología, que es un poco donde estamos, en una realidad que no es buena ni mala”: Jorge Traslosheros Hernández, de Investigaciones Históricas

Rafael Paz    Jun 4, 2026

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Foto: Reuters.

Las encíclicas papales, explicó Jorge Traslosheros Hernández, especialista del Instituto de Investigaciones Históricas, funcionan como “documentos que marcan el magisterio de cada pontífice; y, en ese sentido, son esenciales para conocer la perspectiva de cada Papa. Normalmente son orientación pastoral, pero aquí lo importante es que discute los problemas del mundo y la perspectiva de la doctrina católica”.

Por ello, para el autor de Historia judicial eclesiástica de la Nueva España. Materia, método y razones no ha sido extraño que la primera encíclica en el pontificado de León XIV, Magnifica humanitas (https://t.ly/ts_6M), siga las ideas presentadas al asumir el cargo y proponga la pluralidad como principal herramienta para enfrentar uno de los problemas presentes del mundo: la inteligencia artificial.

“Desde el nombre del Papa, cuando él sale y anuncia que se llamará León XIV, ya sabíamos que venía esto, porque León XIII hace 135 años discute los problemas de la clase obrera, el ascenso del socialismo, el capitalismo salvaje y el imperialismo desde la perspectiva del mundo del trabajo campesino y obrero”, detalló.

“Me ha fascinado que se haya distanciado muy profundamente de la demonización de la tecnología, que es un poco donde estamos, en una realidad que no es buena ni mala. Me parece que ahí está el corazón mismo de la encíclica. Hay una renuncia explícita a plantear el problema ético como la reducción de lo bueno y lo malo a un código de valores y de prohibiciones, que es lo que normalmente sucede en las discusiones éticas”.

La ética “es un criterio de discernimiento a partir de la dignidad de la persona en el mundo moderno. ¿Qué es lo que nos genera y acerca a un orbe más digno, más justo, más comunitario, más solidario, más subsidiario, más humano? Ésos son los criterios que pueden orientar la aplicación de estas tecnologías. No es un código, es un criterio que permitirá lo mismo de estas tecnologías en zonas marginales de América Latina o en Ámsterdam. Sólo en esa perspectiva ética se puede entender esta enorme diversidad, esta gran pluralidad; en mi opinión, es una revolución”, recalcó Traslosheros Hernández.

Este punto se esclarece en la introducción de la encíclica, donde León XIV subraya que “en los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica están transformando nuestro mundo. La técnica no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona; por el contrario, está arraigada en nuestra historia desde el principio, en cuanto es ‘un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre’. A lo largo de los siglos, el desarrollo tecnológico ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad; al mismo tiempo, cada etapa del progreso también ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien”.

Y, además, enfatiza la importancia del bien común: “Hoy, sin embargo, nos encontramos ante una situación nueva, en la que el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo: ‘Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma’. Las nuevas tecnologías abren un horizonte que se extiende en direcciones que, aunque se intuyen, aún no podemos prever por completo. Esto hace que sea más complejo evaluar su impacto y sus efectos a largo plazo sobre la dignidad de las personas y el bien común”.

Ante esto, el académico del Instituto de Investigaciones Históricas apuntó: “No es ajeno al mundo católico meterse en el de la ciencia. Lo que sí es muy interesante, y sorprende al ámbito empresarial, es la invitación al diálogo. Es decir, la tecnología y la ciencia no son ni buenas ni malas, no son neutras, sino que dependen de la orientación que nosotros le demos. Es una decisión de la libertad humana, de nuestra capacidad de discernimiento”.

La ciencia “depende de nuestra decisión, y nuestra responsabilidad como humanidad es saber cómo la vamos a usar. Eso sí causa mucha roncha, porque la coartada que utilizan mucho los empresarios es que son manifestaciones humanas. La ciencia no es neutra desde el modelo de negocio, porque implica una perspectiva, y ése es el corazón de la crítica. Si la forma en que se está orientando no favorece a la humanidad porque lo deciden muy pocos, son privados y la normatividad es complicada; tenemos que involucrar a muchísima más gente, a más actores sociales y llegar a consensos y acuerdos sobre cómo utilizarla”, consideró el universitario.

*https://www.gaceta.unam.mx/enciclica-papal-propone-ante-la-inteligencia-artificial-pluralidad-revolucionaria/