Los millones de seres en el Ángel de la Independencia
Sergio Varela Hernández, especialista en sociología y antropología del deporte, aborda esta necesidad profundamente humana llamada “celebración en comunidad”
Carlos Ochoa Aranda

Ciudad de México y otras urbes del país viven un fenómeno de masas muy particular en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde los partidos de la selección mexicana han convocado a cientos de miles de aficionados a la celebración en las calles.
Este hecho ha trascendido las fronteras mexicanas y muchos estudiosos del tema están interesados en el fenómeno social que acontece en particular en Ciudad de México.
Al respecto, desde la Universidad, Sergio Varela Hernández, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y especialista en sociología y antropología del deporte, advirtió que estas manifestaciones de fiesta no son un fenómeno excepcional, sino la expresión de una necesidad profundamente humana que es la celebración en comunidad.
“México, como nación, es una comunidad que existe sólo en nuestras cabezas, pero para que podamos sentirnos pertenecientes a ésta tiene que haber fenómenos como los celebratorios y festivos”.
Ahora mismo se vive una celebración que es una fiesta. “El propio futbol y el desempeño estrictamente deportivo de la selección podrían cambiar de manera radical el ambiente de la ciudad y del país, y eso es justamente lo que estamos observando”.
Sergio Varela comentó que estos fenómenos desde la óptica de la sociología son acontecimientos que pueden analizarse como espacios de reunión social donde las personas encuentran una oportunidad para compartir emociones, fortalecer vínculos y reafirmar sentimientos de pertenencia.
“Todas las sociedades tienen fiestas. Es parte constitutiva de la humanidad tener espacios de celebración y momentos importantes para festejar”.
El académico de la UNAM se refirió a las ideas del teórico ruso Mijaíl Bajtín, quien estudió el “carnaval” como una manifestación cultural a través de la cual las personas suspenden temporalmente las rutinas cotidianas para vivir una experiencia colectiva en la que las regulaciones sociales se distienden.
“Lo que estamos observando es una especie de carnaval. La gente sale a las calles, se reúne con desconocidos, comparte emociones y construye una experiencia colectiva alrededor de un acontecimiento común y festivo”.

Reconoció que el buen paso del seleccionado mexicano durante la justa mundialista es el gran detonador para este fenómeno social, y evidentemente en la medida en que la representación nacional avance en la competencia las celebraciones crecerán.
El doctor en Antropología por la Universidad Iberoamericana, aseguró que eventos deportivos, en especial un Mundial, activan mecanismos de identificación colectiva vinculados con todo lo que es México como nación. “Los deportes están muy cercanos al sentimiento nacionalista”.
Explicó que los grandes torneos internacionales están estructurados precisamente alrededor de representaciones nacionales. Los equipos compiten bajo una bandera, utilizan símbolos patrios y entonan himnos nacionales, elementos que fortalecen la identificación emocional de los aficionados. “Las competencias deportivas internacionales se construyen a partir de países que se enfrentan simbólicamente en una cancha. Eso genera sentimientos de pertenencia muy fuertes”.
Para explicar este fenómeno, retomó las aportaciones del historiador Eric Hobsbawm y del politólogo Benedict Anderson, quienes analizaron cómo las sociedades modernas construyen identidades nacionales compartidas.
“El deporte sirve y contribuye para crear esta idea de pertenecer a una comunidad nacional. Una nación es tan grande que ninguno de sus individuos conoce personalmente a todos los demás, pero existen fenómenos como éstos que nos permiten sentirnos parte de ella”.
De esta manera, una persona que observa el partido desde su casa en Chiapas puede sentirse conectada emocionalmente con otra que lo sigue en Baja California o desde cualquier ciudad del extranjero.
“Eso es precisamente lo que Benedict Anderson llamaba una ‘comunidad imaginada’. No conocemos a todos los integrantes de la nación, pero compartimos símbolos, emociones y experiencias que nos hacen sentir parte de la misma colectividad”.
México “siempre ha respondido así. Las celebraciones futboleras existen por lo menos desde el Mundial de 1970 y luego el de 1986. No es necesario buscar explicaciones extraordinarias para comprender por qué las personas salen a festejar”.

Para Sergio Varela, una de las razones por las que el futbol genera tanta pasión radica en su capacidad para producir incertidumbre y esperanza. “A diferencia de otras actividades, en el deporte siempre existe la posibilidad de que ocurra algo inesperado. Eso es lo que vuelve fascinante al deporte”, concluyó.
*https://www.gaceta.unam.mx/que-es-todo-este-carnaval-de-euforia-futbolera-que-estamos-gozando/
