1930-2026: Casi un siglo de México en la Copa Mundial de Futbol

Anoche, México fue eliminado de la Copa Mundial al caer frente a Inglaterra 3-2, y sin embargo, la afición se manifiesta satisfecha y orgullosa por la valentía y actitud de la Selección Nacional, quien perdió un partido, pero ganó en confianza, pasión y respeto

En 1930 México se embarcó rumbo a su primer Campeonato Mundial de Futbol para comenzar una historia que aún sigue escribiéndose. Si bien la víspera quedó eliminado de la edición 2026 de esa justa deportiva, vale la pena recordar que hay viajes que cambian un destino y otros que fundan una memoria, como el de la Selección Nacional de México.

El periplo de los seleccionados nacionales inició en el verano de 1930, cuando viajaron a Uruguay. No hubo vuelos chárteres, ni hoteles de lujo, mucho menos cámaras de televisión siguiendo cada entrenamiento. Hubo, nada más, un viejo barco que zarpó de Veracruz, un puñado de maletas, balones de cuero que pesaban el doble bajo la lluvia y 11 futbolistas.

Ellos viajaron convencidos de que representar a México valía casi cualquier sacrificio. Tardaron casi tres semanas en cruzar el Atlántico antes de llegar a Montevideo, donde el mundo estaba a punto de inaugurar el torneo que con el tiempo se convertiría en el mayor espectáculo deportivo del planeta: La Copa Mundial de la FIFA. Un evento apoteótico.

Por ninguna mente sensata pasó la idea de que aquella expedición abriría una historia de casi un siglo, llena de derrotas dolorosas, victorias inolvidables, y generaciones enteras que aprenderían a identificarse con una camiseta verde. La cita llegó el 13 de julio de 1930, en el estadio Pocitos de Montevideo. Un partido que a la fecha se sigue evocando.

Frente a Francia, México quedó inscrito para siempre en la historia. Al minuto 19, Lucien Laurent marcó el primer gol en la historia de los Mundiales. El destino quiso que fuera precisamente contra México. Sin embargo, los mexicanos también reclamaron un lugar en la eternidad. Al minuto 70, Juan “El Trompo” Carreño anotó el primer gol del tricolor.

Esa fue la primera anotación en una Copa del Mundo. El marcador final fue de 4-1, pero aquella derrota significó mucho más que un resultado. La aventura continuó con derrotas ante Chile (3-0) y Argentina (6-3). Trece goles recibidos y apenas cuatro anotados hacían pensar que el camino hacia la madurez se la selección azteca sería bastante larga y lenta.

Durante más de tres décadas, la Selección Mexicana aprendió una de las lecciones más difíciles del deporte: Perder también forma el carácter. Entre Uruguay 1930 y Chile 1962 desfilaron generaciones enteras de futbolistas sin conocer el sabor del triunfo mundialista. Pasaron las Copas de Brasil 1950, Suiza 1954 y Suecia 1958. Y la afición, siempre leal.

Parecía que la victoria siempre jugaba para el rival, hasta que el 7 de junio de 1962, en el estadio Sausalito de Viña del Mar, ocurrió el milagro: Checoslovaquia golpeó primero. Apenas habían transcurrido 16 segundos cuando Václav Mašek marcó uno de los goles más rápidos registrados en la historia de los Mundiales. Hasta ahí, todo parecía “normal”.

Pero aquella tarde México decidió cambiar su propia historia. Los goles de Isidoro Díaz, Alfredo del Águila y Héctor Hernández sellaron un triunfo de 3-1 sobre un equipo que semanas después disputaría la final del campeonato frente al Brasil de un joven Pelé. La primera victoria mexicana en una Copa del Mundo tardó la friolera de 32 años en llegar.

Había costado 13 partidos, incontables desilusiones y una paciencia que hoy es difícil de imaginar, sin embargo, la gran revolución llegó cuando el Mundial habló en español. En 1970 México organizó la primera Copa Mundial celebrada en territorio latinoamericano. El recién construido Estadio Azteca se convirtió en la nueva catedral del futbol mundial.

Por esa cancha desfilaron figuras ahora legendarias como el mismo Pelé, Gerd Müller, Bobby Charlton, Giacinto Facchetti, Jairzinho, Rivelino y algunos otros de los mayores iconos que ha conocido este deporte. También apareció una nueva generación mexicana decidida a cambiar la narrativa, como bien lo recordarán quienes ahora ya son abuelos.

Dirigidos por Raúl Cárdenas, los mexicanos empataron con la Unión Soviética, golearon 4-0 a El Salvador y vencieron a Bélgica para clasificar, por primera vez, a los cuartos de final. El clímax fue el 14 de junio de 1970, en Toluca. José Luis “La Calaca” González adelantó a México frente a Italia y durante 12 minutos millones de mexicanos imaginaron una hazaña que parecía imposible.

El marcador final fue 4-1, pero aquella eliminación ya no supo a fracaso. Había nacido una nueva manera de entender el futbol mexicano. 16 años después, en el Mundial de 1986, México volvió a tocar ese techo histórico con Manuel Negrete, Fernando Quirarte, Tomás Boy, y Pablo Larios, dejando para la posteridad la extraordinaria volea (pegarle al balón sin que toque el suelo) de Negrete frente a Bulgaria, elegida décadas más tarde por la FIFA como el gol más bello en la historia de los Mundiales.

Desde entonces llegaron nombres que nutrieron la memoria colectiva: Antonio Carbajal, primer futbolista en disputar cinco Copas; Hugo Sánchez, embajador del futbol mexicano en Europa; Jorge Campos, capaz de vestir colores imposibles en la portería; Rafael Márquez, capitán en cinco Mundiales consecutivos, y Guillermo Ochoa, héroe frente a Brasil y Alemania.

Aunque cada uno representa una época distinta, todos forman parte de la misma historia. Este 2026, México es el primero en organizar tres Copas del Mundo masculinas. El Estadio Azteca, escenario de los títulos de Pelé en 1970 y de Diego Armando Maradona en 1986, ha vuelto a abrir sus puertas al mundo para ser escenario de partidos trepidantes.

La historia del “Tri” nunca ha sido solamente una sucesión de marcadores. Es el relato de un país que sabe levantarse después de cada derrota, que convirtió el “¡sí se puede!” en patrimonio popular y que sigue creyendo, cada cuatro años, que el siguiente partido puede cambiarlo todo. Por eso la memoria está en aquel barco que salió de Veracruz en 1930.

No transportaba campeones. Transportaba el primer sueño de un país futbolero, y los sueños nunca dejan de navegar. Anoche terminó la participación de México en de la Copa Mundial 2026. Pero a decir de aficionados consultados tras el partido, están satisfechos y orgullosos por la técnica, valentía y actitud de la Selección Nacional, quien perdió un partido, pero ganó en confianza, pasión y respeto.