León, Guanajuato. Christian Augusto Jafet “N”, de 34 años deeda, fue declarado culpable de forma unánime y sentenciado a 113 años 4 meses y 15 días de prisión por los delitos de violación, homicidio calificado y desaparición cometida por particulares agravada en perjuicio de Mateo Santiago, un niño de apenas 12 años en febrero del año pasado.
Asimismo, se le impuso una multa por 492 mil 559 pesos y por reparación del daño 745 mil 798 pesos, en suma, un millón 238 mil 357 pesos.
La resolución, que se formalizó el miércoles 1 de julio, cerró un proceso judicial que duró 1 año y 5 meses y que pone fin a la exigencia de justicia.

Fue el 4 de febrero de 2025 cuando Mateo Santiago salió de su escuela en la colonia Las Mandarinas para dirigirse a su casa, un trayecto habitual que nunca pudo concluir.
El menor fue interceptado y privado de la libertad por Christian Augusto Jafet “N”.El perfil del captor desconcertó a los habitantes de la zona: era un médico titulado, especialista en pie diabético y heridas, que atendía en un consultorio ubicado en la avenida Manuel de Austri.
Tras su detención, testimonios de los vecinos revelaron que el hoy sentenciado solía mantener un perfil reservado, pero ocasionalmente intentaba ganarse la confianza de los menores del barrio ofreciéndoles balones o uniformes de fútbol para que se acercaran a su clínica.
De acuerdo con las indagatorias ministeriales, el agresor sometió sexualmente al niño dentro del consultorio, le quitó la vida utilizando un arma de fuego y, posteriormente, trasladó el cuerpo hasta la comunidad de Lagunilla, en el municipio vecino de Lagos de Moreno, Jalisco, en un intento por ocultar el crimen y evadir a la justicia.
La desaparición de Mateo activó de inmediato una Alerta Amber. Durante las primeras investigaciones de campo, agentes de la Fiscalía del Estado se acercaron al consultorio de Christian Augusto Jafet “N” para solicitarle los videos de las cámaras de seguridad del circuito cerrado.
Aunque inicialmente el médico prometió entregar el material, rompió toda comunicación con las autoridades de un momento a otro, lo que encendió las alarmas de los investigadores.
Cuando elementos policiales acudieron a su domicilio para realizar una inspección, el sujeto reaccionó de manera violenta: atacó a los oficiales y, al verse acorralado, utilizó un arma de fuego para dispararse a sí mismo en el hombro y cerca del oído izquierdo en un intento de suicidio.
Las heridas no resultaron de gravedad. Tras ser trasladado bajo custodia a un hospital y recibir el alta médica el 11 de febrero de 2025, el médico terminó por confesar el abuso y el homicidio, aportando a las autoridades las coordenadas exactas del predio en Jalisco donde había enterrado el cuerpo del menor.
El proceso legal contra el imputado se extendió por casi un año y medio. Tras ser vinculado a proceso y recluido en el Cereso de León bajo extremas medidas de vigilancia para evitar que volviera a atentar contra su vida, la etapa de juicio oral comenzó formalmente el 2 de marzo de 2026.
Durante casi cuatro meses de debate en los tribunales, la defensa del médico intentó desestimar los cargos y solicitó recursos para evitar pruebas clave, como peritajes bucales y genéticos. Sin embargo, el expediente de la Fiscalía se sostuvo gracias a:La comparecencia de más de 90 testigos directos e indirectos.
Dictámenes científicos basados en tecnología forense de vanguardia.
Pruebas de balística y geolocalización que ubicaron al sentenciado en el lugar de los hechos.
Ante la contundencia probatoria, el tribunal desestimó los argumentos de la defensa de forma unánime. Durante el juicio se rechazó cualquier posibilidad de procedimiento abreviado o beneficio legal que redujera la condena.
