Integrada por 24 fotografías de distintos formatos, Tlachtli. Espacios del juego sagrado presenta imágenes de asentamientos precolombinos erigidos en los actuales estados de Chiapas, Chihuahua, Guanajuato, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Veracruz
- En un conversatorio, el fotógrafo Santiago Arau analizó el origen de su exposición Tlachtli. Espacios del juego sagrado
- Más de 17,400 personas han visitado el montaje en el Museo Nacional de Antropología; vigente hasta el 23 de agosto de 2026
CDMX.- En un recorrido de más de 3,000 años de historia, el cual partió de los antiguos espacios rituales de Mesoamérica, como las canchas de juego de pelota en las zonas arqueológicas de Cantona o Tula, a los escenarios más icónicos del balompié contemporáneo: el colosal Estadio Azteca o la popular Bombonera de Tepito, transcurrió el conversatorio «Desde el cielo al museo: las canchas del juego de pelota se hacen visibles».

De acuerdo al comunicado de prensa, a cargo del fotógrafo y cineasta Santiago Arau Pontones, la actividad tuvo lugar el sábado 25 de julio, en el Museo Nacional de Antropología (MNA), como parte de las actividades paralelas que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) organiza en torno a la muestra temporal Tlachtli. Espacios del juego sagrado.
Al interactuar con el público, en el Auditorio Jaime Torres Bodet del recinto capitalino, el artista visual evocó los orígenes de la exposición, la cual se enmarcó en la recién concluida justa internacional de futbol y le permitió no solo observar y capturar los detalles de espacios rituales en más de 30 zonas arqueológicas del país, sino también ensayar en aquello que, en materia de urbanismo, aún nos une con las sociedades prehispánicas.
“Probablemente, es así en todo el mundo, pero enfocándonos en México, en el centro de muchos pueblos o, incluso, ciudades tenemos una plaza, un edificio de gobierno, un templo y una cancha de futbol o basquetbol. Sucede lo mismo en tiempos pasados que hoy en día.
“Eso me llevó a pensar en la necesidad que tenemos los seres humanos de hacer uso de un espacio público, el cual podemos llamar ‘cancha’, así como de la importancia que, para nosotros, como especie, tiene el competir”.
En este sentido, Arau Pontones comentó que el trabajo que realiza, caracterizado por una rigurosa labor de scouting y una deliberada colocación de la lente aérea, busca hacer que la fotografía opere como un documento de microhistoria social, capturando la apropiación del espacio, el esparcimiento y la tregua comunitaria, a través del deporte.
Tlachtli…, agregó, surgió de una comisión para documentar la reconfiguración arquitectónica del Estadio Azteca. No obstante, el registro de la periferia urbana, particularmente en la colonia Santa Úrsula, develó una arraigada presencia de canchas llaneras y semiprofesionales que lo llevó a emprender una “cartografía obsesiva”, y registrar más de mil campos de futbol tan solo en la Ciudad de México, así como a emprender un proyecto personal, titulado Canchas, con el que recorre el país para documentar estos lugares de encuentro y memoria.
Integrada por 24 fotografías de distintos formatos, Tlachtli. Espacios del juego sagrado presenta imágenes de asentamientos precolombinos erigidos en los actuales estados de Chiapas, Chihuahua, Guanajuato, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.
El discurso museográfico, visto ya por 17,405 personas, al corte del 26 de julio, se complementa con la exhibición de 10 objetos arqueológicos y con la réplica de una pelota de hule, hecha por artesanos de La Tebaira, en Sinaloa, quienes preservan la elaboración artesanal de las esferas de ulama, variante viva del ritual prehispánico.
El montaje permanecerá hasta el 23 de agosto de 2026, en la Sala de Inmersión del MNA (Paseo de la Reforma y calzada Gandhi, col. Chapultepec Polanco, alc. Miguel Hidalgo, Ciudad de México). Entrada libre.
