Claves para cuidar a los animales de compañía*

¿Viajar o quedarse en casa?

La preparación ideal debe comenzar al menos un mes antes: Ylenia Márquez, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia

Carlos Ochoa Aranda 

Para los poseedores de animales de compañía, la temporada vacacional es muchas veces motivo de estrés y preocupación por el bienestar de sus ellos, si es que decidieran viajar acompañados o bien dejarlos al cuidado de alguna otra persona. En ambos casos eso implica una serie de medidas que deben planearse con mucha anticipación con el fin de evitar problemas de salud, estrés o accidentes.

Ylenia Márquez Peña, profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, comentó que la recomendación desde la academia es “la planeación”, no dejar todo a la mera hora.

La docente del Hospital Veterinario de Especialidades de la UNAM advirtió que la preparación ideal debe comenzar al menos un mes antes del viaje para evaluar las condiciones particulares de cada animal.

“Hay que considerar si se trata de un perro o un gato, su talla, si tiene alguna necesidad especial o alguna enfermedad, y hacer una visita previa al veterinario para resolver preguntas o dudas específicas en el tema de salud”.

Cuando los animales presentan condiciones particulares que requieren atención especial, la universitaria señaló que en muchas ocasiones se debe desistir de vacacionar para que la mascota tenga toda la atención de su propietario.

Márquez Peña consideró que este tipo de decisiones, como la de viajar acompañado, necesita de entrenamiento previo tanto para animales como para humanos.

“Con los gatos en general sí deben de tener mucho más cuidado. Lo mismo con animales que ya tienen enfermedades o alguna condición especial, como si son cachorros, de edad avanzada o gestantes”.

Reconoció que actualmente las líneas aéreas y de autobuses son más flexibles para el transporte de animales, pero continúan las políticas para estos viajes. “Como usuarios debemos consultarlas antes y ver en qué podemos ser beneficiados”.

Agregó que si se lleva un perro o un gato en un transporte en el que van otras personas, también es importante el respeto por el resto de los pasajeros, mismo que merecen todos, incluidos los animales de compañía.

“Siempre creo que la preparación previa de nuestros animales sobre el cómo entrenarlos para resguardarlos y viajar, es fundamental. Temas como si hay un sismo y debemos evacuar, esto nos facilita muchísimo la vida a nosotros y a nuestros animales, nos permite actuar de manera más segura. Este entrenamiento no tiene límites”.

La especialista explicó que perros y gatos deben familiarizarse paulatinamente con transportadoras mediante experiencias positivas que incluyan juguetes, alimento o su cama habitual. Posteriormente, pueden realizarse trayectos cortos para acostumbrarlos al movimiento y a permanecer tranquilos durante el traslado. “La primera condición es que aprendan a estar adecuadamente en contenedores”.

Además, es necesario revisar con anticipación las políticas de las aerolíneas o empresas de transporte, conocer la duración del viaje, las condiciones climáticas del destino y las posibles necesidades de descanso durante el trayecto.

En recorridos por carretera, por ejemplo, conviene programar pausas para que los perros o gatos puedan hidratarse, caminar y hacer sus necesidades. También es importante consultar con el veterinario si el animal presenta mareos, ansiedad o estrés durante los desplazamientos.

Aunque muchas recomendaciones aplican tanto para perros como para gatos, la académica destacó que los felinos suelen resentir más los cambios de rutina al ser animales muy apegados a su entorno, olores y costumbres.

En este sentido, antes de incluirlos en un viaje conviene analizar cuidadosamente si realmente es la mejor opción o si permanecer en casa bajo supervisión sería una alternativa menos estresante. Indicó que expertos consideran que la mejor alternativa es que permanezcan en su entorno habitual durante periodos cortos de ausencia.

Si este fuera el caso, recomendó elaborar un calendario detallado con horarios de alimentación, paseos, limpieza, juegos y administración de medicamentos, si los hubiera. “Hay que hacer un itinerario y asegurarnos de que quien nos va a apoyar pueda cumplirlo”.

Algo relevante, aclaró, es dejar información de contacto para emergencias, datos del médico veterinario y un plan de acción para situaciones imprevistas. La especialista añadió que, en animales con enfermedades previas, es recomendable que la persona responsable tenga acceso inmediato al historial médico para facilitar una atención oportuna en caso necesario.

Al referirse a cómo elegir una pensión que brinde seguridad, la académica detalló que es importante preguntar otras opiniones de usuarios que hayan dejado en ese resguardo a sus animales, así como visitar personalmente las instalaciones y observar las condiciones de higiene, espacio y supervisión.

“Las recomendaciones son los mejores puntos. Opiniones en redes sociales sobre los lugares, tomarse el tiempo para hacer una revisión, llamar, visitar el lugar. Además, mostrar especial interés en la higiene”.

Argumentó que se debe verificar dónde van a estar los animales, si están hacinados, si tienen espacios suficientes para que descansen, jueguen. “Así como ver si existe un compromiso real de suplir todas sus necesidades y si el establecimiento cuenta con políticas que nos hacen firmar”.

Asimismo, expuso que se debe verificar si el establecimiento cuenta con protocolos claros para atender emergencias, así como que haya un compromiso formal respecto al bienestar de los animales.

*https://www.gaceta.unam.mx/claves-para-cuidar-a-las-mascotas-en-vacaciones/