Histomagia

PENAR

En Guanajuato es común que las lluvias traigan bendiciones al limpiar la ciudad de las malas vibras que arremolinan en el centro histórico de la ciudad y que despiertan sin querer a los espectros y fantasmas que salen a pasear por los callejones y plazas para poder absorber las buenas vibras de las personas que la visitan estén vivos o muertos o incluso de otros lugares y dimensiones que se cruzan con nuestra realidad de vez en vez.

Andy es un amigo que vive ahora en la CDMX, y me cuenta que cuando estudiaba en la Universidad de Guanajuato hace más de 20 años vivía en una de las casas céntricas que le permitían salir a la hora que fuera. Era ese Guanajuato en que tú podrías salir por la madrugada y en verdad era seguro estar en las calles, plazas y callejones del centro histórico.

Una madrugada en que llegó a su casa, al entrar sintió que el lugar estaba muy frío, tan frío que cuando respiraba salía el vaho de su nariz, se le hizo extraño, porque bueno quien ah vivido en Guanajuato sabe que cuando hace mucho frío en la ciudad, las casas antiguas están heladas por dentro, pero me dice Andy que era pleno verano, entonces el frío era inexplicable.

Me narra Andy que prendió la luz y comenzó a caminar el pasillo que lo llevaba directamente a su cuarto que se encontraba la final del ese pasillo, paso a paso y recordando la diversión de esa noche casi le pasó desapercibido que el pasillo iba cambiando a cada paso, de pronto vio que las lámparas eran antiguas, que la pintura estaba descascarada, que el piso era muy firme con otro diseño de dibujos, extrañado mirando esto, de repente escuchó varias voces como si alguien estuviera peleando, pensó que eran los vecinos, pero no porque esas voces cambiaban rápidamente imitando varias que él conocía, pensó que los fantasmas estarían peleando, se sonrió, y siguió su camino, el cambio del pasillo lo atribuyó a los tragos tomados esa noche.

De pronto Andy escuchó que alguien que le llamaba por su nombre. Se quedó inmóvil a mitad del pasillo, aún le faltaba un buen tramo para llegar a su cuarto, y en verdad sintió miedo, se quedó callado y las voces callaron, pero casi al instante los fantasmas comenzaron a decirle groserías, insultos,  se oía que tiraban cosas, sillas muebles, la alacena, esa voces lo corrían de la casa: lárgate, vete, esta es mi casa y no te quiero aquí.

Azorado mi amigo me cuenta las voces  que ese ser imitaba eran las voces de su mamá , de su hermano, de la dueña de la casa, pidiéndole que se largara que se fuera, y tratando de engañarlo como si lo defendieran les decían – imitando esas voces- que ellos se encargarían del problema. Mi amigo, tan valiente, no le creyó y le contestó a ese ser o seres: “no eres mi mamá, ni mi hermano, déjame en paz”.

Andy me dice que no sabe de dónde le salía tal valentía, y al punto del terror sólo atino a decir un fuerte “shhhhhhhhhh”. De pronto todo se quedó en silencio, y ahí mi amigo apuró su paso y se fue directo a su cuarto, abrió la puerta, entró, prendió la luz y de repente todas las luces se apagaron, todo se quedó en silencio.

En segundos llegó  la luz… él jura que vio ante él a un joven con una herida sangrante en su cabeza que caminaba hacia él con los brazos extendidos, como para que lo sostuviera. Andy cerró los ojos y negó con la cabeza: no era posible esto, no era posible. Abrió los ojos y no había nadie con él, ese espanto desapareció.

Cabe comentar que mi amigo esa madrugada no pudo dormir, el miedo, las preguntas que le surgían de lo que había vivido eran insistentes en su mente, así que al primer rayo del sol, salió vio el pasillo que estaba como siempre y paso a pasito se salió de la casa.

Ya afuera esperó a que Guanajuato terminara de despertar y al ver a la vecina  de al lado que salió a barrer ni tardo ni perezoso le preguntó si sabía si en el pasado había sucedido algo en esa casa. La mujer a modo de secrecía, el dijo: “Aquí los vecinos platican que en esta casa de estudiantes años antes mataron a laguien aquí, Dicen que durante una fiesta los mismos estudiantes mataron a un compañero suyo y lo dejaron muerto en el baño y que de la noche a la mañana abandonaron la casa con el cadáver  dentro y ya nadie supo qué sucedió después”.

En ese momento Andy supo que el joven que vio era ese estudiante que desde ese tiempo hasta la eternidad se aparecerá pidiendo ayuda utilizando voces para ver si alguien le tiene misericordia, esa que no tuvieron sus compañeros al matarlo.

Dicen los que saben que transportarse en el tiempo no sólo es cuando tienes algún recuerdo de algo o de alguien, a veces sucede aunque tú no lo quieras, sólo sucede.

Ellos dicen que todo sería mucho más sencillo si dejaras que tu espíritu o alma se contacte con lo que te rodea, sea la naturaleza, las casonas, o la historia misma del lugar, porque en cuestión mística esas son las fisuras en el espacio que creemos vivir,  porque la verdadera experiencia temporal es saberse un alma infinita que puede ver más allá de lo que vives, es sentir la empatía y la conexión con otras almas vivas o muertas que nos enseñan el camino hacia la consciencia de ser una pequeña luz azul en el multiverso.

Andy supo esto mucho después, pero jura que a la fecha aún no sabría cómo ayudar al alma en pena de esa casa.

¿Quieres conocer esta casa? Ven, lee y anda en Guanjuato.