Regresa la exhibición de clavados durante la apertura de la Presa de la Olla

Guanajuato, Gto. Ya son 276 años de la tradicional apertura de la Presa de la Olla en Guanajuato capital, a la que asistió la gobernadora del estado, Libia García Muñoz Ledo, quien junto con la alcaldesa, Samantha Smith Gutiérrez, ondearon el pañuelo blanco para que se abrieran las compuertas.

Como lo marca la tradición, en punto de la una de la tarde, cientos de familias capitalinas presenciaron la apertura y con ello el rugir del agua al precipitarse sobre el cauce del río que sigue corriendo debajo de la ciudad. 

Este día tan especial para para la población guanajuatense se acompañó de la tradicional verbena popular, donde más de 100 puestos se colocan en las inmediaciones del parque Florencio Antillón y las inmediaciones de la Presa de la Olla. Donde se pudo disfrutar de comida, antojitos, bebidas frescas, así como la compra de diversos artículos o, para los más pequeños, de un día de juegos mecánicos y de azar.

En el kiosco del parque Florencio Antillón, las autoridades estatales y municipales repartieron agua fresca, guacamayas y nieves, a los asistentes.

Asimismo, este año se caracterizó por el regreso de clavados desde lo más alto de la Atalaya de la presa. Brenda Solís, capitalina, y Sofia Castañeda, originaria de León, fueron las jóvenes valientes quienes se lanzaron para dar una exhibición de clavados.

“Esta muy padre lo hice hace años y ya extrañaba sentir la adrenalina”, expresó Brenda. “Fue mi primera vez y es padre la adrenalina”, agregó Sofía.

Ambas clavadistas reconocieron que es una experiencia única, además de mantener la tradición de Guanajuato capital, por lo que sostuvieron que volverían a repetirlo.

“Fue muy especial, más yo que soy de Guanajuato y es algo que toda mi vida es lo que hacen, la apertura de la presa y además representar el deporte que más amo”, añadió Brenda.

En entrevista con el cronista de la ciudad, Eduardo Vidaurri Aréchiga, dijo que fueron más de 10 años sin que se realizara esta actividad, que también se hacía el 24 de junio, día de San Juan Bautista, así como en la apertura de la Presa de la Olla.

“Se dejó de hacer porque cambian las tradiciones, pero también seguramente por las condiciones de agua, no se había llenado tanto el embalse y tener una captación más amplia permite que los clavados sean más seguros”.

Incluso recordó otra de las tradiciones que formaban parte del día, pero que se dejó de hacer a finales del siglo XIX. Se trataba de colgar a un preso en las compuertas de la Presa de la Olla, quien quedaba suspendido y tenía que accionar una palanca para que se abrieran las compuertas y saliera el agua con fuerza.

“Era un preso que podía conmutar su pena por ejecutar esa acción. Posteriormente lo sacaban, el gobernador le daba unas monedas de oro y su liberad. Sin embargo, desde principios del siglo XX se dejó de hacer y la tradición se realiza a como hoy se conoce”.

Eduardo Vidaurri recordó que fue con los gobernadores porfiristas cuando se decidió poner la canción de vals sobre las Olas, del compositor  Juventino Rosas, para acompañar la apertura, que llena de alegría y gozo a los capitalinos que acuden al evento.

En este 2026 se cumple el aniversario 276 de esta tradición que comenzó en 1750, solo un año después de que concluyó de construirse el embalse.

Los motivos son varios, a como narró, uno de ellos es vaciar el embalse para que, con la temporada de lluvias se llenara la presa con agua nueva y fresca.

“Además, una vez que corría el agua, el cause del rio se limpiaba de las inmundicias que se habían acumulado durante un año”, concluyó.