Vigilan que no se dañe la zona del Pípila y su monumento

Guanajuato, Gto. El delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Guanajuato, Guillermo González León, sostuvo que es de suma importancia atender lo que marca la Ley de Restauración y Conservación, para cuidar la imagen de sitios emblemáticos, entre ellos el Pípila.

Lo anterior ante construcciones que resaltan a la luz –por así decirlo– cuando ya están avanzadas y en pleno centro histórico, específicamente por la zona del Pípila y su monumento, el cual es protegido por la UNESCO.

En entrevista expresó que se debe tomar en consideración todas las perspectivas, verificar que tengan el permiso por parte de la autoridad municipal y, de no tenerlo, intervenir para las sanciones correspondientes.

“El transitar en las calles se van generando ciertas perspectivas que hay que cuidarles. Estamos tomando cartas en el asunto, como instituto es de suma importancia, vigilar todas estas perspectivas que se van generando y lo estamos haciendo”, aseguró.

Además, dijo que es necesario el apoyo de otras instituciones, así como del gobierno municipal, para mantener vigilada toda la zona de monumentos que se protege.

Sostuvo que se tiene una relación cercana con el municipio, con la dirección de Obras Públicas, para trabajar en conjunto y cuidar los monumentos e inmuebles históricos.

“Es seguir construyendo esa relación, seguir construyéndola para que en la medida en que estemos coordinadas ambas instituciones, pues obviamente el beneficio va a ser para todos”, añadió.

El caso más polémico fue el pleito legal entre el INAH con el hotel Casa Colorada. Desde el 2015, el instituto junto con la Unesco, solicitaron al Gobierno municipal la cancelación del proyecto de ampliación, porque se determinó que la construcción no cumplía con las características de las construcciones del resto de la ciudad, al tapar la visual de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Un pleito que después siete años de litigió ganó el INAH y el hotel se vio obligado a demoler parcialmente parte de la estructura construida.

Tan solo en 2025 una nueva construcción llamó la atención, y aunque las autoridades municipales, la clausuraron, los propietarios siguieron con ella. Se ubicaba en el callejón de San Miguel, un edificio de cuatro pisos que pasó desapercibido por la autoridad local, hasta que alcanzó gran tamaño.

Aunque no es la primera vez, en los últimos años han resaltado otras construcciones de particulares en distintos callejones que, sin permiso, comienzan a construir sus casas.

Una de las pocas obras autorizadas, fue la del muro de contención, que se hizo en febrero este año, para mantener la zona segura. Se trata de un muro debajo del monumento del Pípila que busca disminuir riesgos de deslizamientos en el terreno.