Histomagia

MALA SAL

De noche, Guanajuato adquiere una belleza extraña porque la luces que iluminan los callejones y plazas parecen que te acompañan sobre todo en las partes oscuras donde dicen se esconden las almas en pena, espectros y fantasmas que son tímidos y no quieren ser vistos y como la luz muchas veces los obliga a esconderse pasas por ahí no los ves pero de seguro, créeme, están arriba de ti o se meten debajo del suelo que pisas, porque sí, este lugar es una ciudad que conserva desde los cuerpos en las momias de como todos esos espantos que se esconden en la peña en el viejo Guanajuato enterrado por las aguas y el tiempo.

Dicen los que saben que para proteger tu casa, desde tiempos antiguos se sabe que debes de tener alguna mascota, plantas, agua de cántaro que es mejor y sal porque en el caso de los seres vivos ellos mueren por ti antes de que te caiga alguna malocha y en el caso del agua y la sal evitas que las energías negativas lleguen a afectarte a ti y a tu familia.

Me dice mi amigo Valentín que cuando él era pequeño siempre tuvieron esos elementos en su casa pues su abuela era muy protectora con todos debido a que, les contó, hace muchos años tuvo que lidiar con un hechizo que cuando supo quién se lo había enviado no podía creerlo.

Su abuela le dijo que cuando ella era muy jovencita comenzaba desde muy temprano a hacer sus labores de casa limpiando, cocinando y haciendo tortillas para el desayuno de la familia pues sus padres ya eran grandes de edad y sus hermanos estaban pequeños. Así que ese era su día toda la semana, no había descanso.

Una madrugada en que se despertó para seguir su rutina cuando estaba por levantarse

vio como una sombra estaba de pie en la puerta de su cuarto, ella pensó que estaba aún dormida, se talló los ojos y volvió a ver y ya no estaba esa sombra. Se levantó, se alistó y se fue a la cocina a comenzar a hacer el desayuno cuando entró al lugar vio cómo la sombra estaba tomando un gran puño de sal del costalito que tenían debajo de la mesa, ante el miedo que sintió, su abuela se quedó callada y sin moverse entonces miró cómo esa sombra metía puños enormes de sal en sí mismo de manera frenética, como si ese espectro fuera un costal. De pronto se quedó inmóvil, sintió la presencia de la niña, volteo a mirarla, y fue hacia ella, la niña cerró los ojos y sólo escuchó: “te dejo mala sal, por si la necesitas”, abrió los ojos y esa sombra yo no estaba, sólo estaba un pulo de sal negra en el piso de barro de la cocina.

Valentín dice que su abuela se quedó callada, meditabunda, viendo esa sal, esa mala sal, nunca había escuchado de que eso existiera, decidió metarla con cuidado en un platito de barro y lo dejó debajo de la cama de su cuarto, para evitar la curiosidad de sus hermanitos.

Pasó el tiempo, y cuando ella ya era más jovencita se enamoró, pero que en ese tiempo pues los papás de la joven no la dejaban tener novio, aunado a ello, el muchacho ese ya tenía compromiso con otra muchacha, así que la jovencita pensó en mejor ya no ilusionarse y seguir su vida de hogar sin chistar. Lo malo comenzó cuando la entonces novia del joven comenzó a desearle el mal, pasaba muy cerca de ella en el mercado y le murmuraba cosas a sus espaldas, le dejaba hierbas secas en la puerta de su casa, el colmo fue cuando le dejó tierra de panteón en las ventanas y puertas.

La joven recordó entonces la mala sal, esa que la sombra le dejó, pensó que tal vez esa sombra no era tan mala, y que como pago de no correrla de la casa le dejó esa sal negra.

Valentín me dice que su abuela le dijo que no sabe cómo pero el instinto la llevó a poner esa mala sal en la puerta de la casa y en las ventanas incluso en las paredes por dentro de la casa, la puso con la esperanza de que todo el mal que le deseaba esa mujer se fuera de ahí.

Y pasó que a los días la muchacha que le decía de cosas se puso muy enferma casi para morirse, en el pueblo corría el rumor de que ella era una pariente lejana que no quería nada a su familia. Así las cosas, el muchacho comenzó a conquistar a la abuela de Valentín, ya sin ataduras de ninguna clase pues terminó con el compromiso anterior y ese muchacho de entonces ahora es su abuelo.

Su abuela le dice que cuando el mal llega así sea de un amigo o un familiar esa mala sal, más que combatir la malocha, pone las cosas en su lugar como deben de ser, como ya están escitas en el destino. Es por eso que ella siempre tiene mala sal, ahí, escondida por si algún día la necesita, o si alguien la necesitara contra hechizos y salmodias demoníacas, eso sí, ella siempre le agradeció a esa sombra que le dejara esa sal negra, pues dice ella, fue su pago por esa madrugada no echarla de la cocina y dejarla tomar la sal que es que los muertos necesitan además de agua para seguir en este plano.

Valentín le agradeció con un abrazo y un beso su cariño y protección para toda su familia, pues ella lo hacer desde el amor y esfuerzo que le ha costado establecerse.

¿Quieres conocer a Valentín? Él te puede contarte más histomagias.

Ven, lee y anda Guanajuato.