Cuando las noches llegan a Guanajuato, el tiempo parece detenerse, el viento toma potestad del lugar y comienza el vaivén de las almas en pena y de los espíritus que caminan por la ciudad antigua y que se asoman al nuevo Guanajuato para tomar el lugar y hacerlo propio porque aunque el otro Guanajuato está debajo, las almas saben que pertenecen aquí y que no se irán jamás porque buscan estar en paz vagando por la subterránea, las calles, las plazas y callejones que les ayudan a esconderse en sus recovecos e imploran que los vivos los vean, sientan o invoquen porque ellos son quienes hacen favores a las brujas que viven aquí y que luego también con poderes imposibles andan volando por los cerros mostrando su poderío envueltas en el fuego que las transforma e ir por los niños pequeños, dicen, para alimentarse de ellos.

Don Juan es un hombre, alto y fuerte que pese a su edad logran aplacar las energías que las brujas traen con maldad cada noche. Él dice que a veces se transforman en lechuzas, gallinas o incluso en pequeños mamíferos, dependiendo de por quién vayan.
Cuenta que cuando él era más joven su abuelo le dijo: “las brujas no existen, pero de que vuelan, vuelan”. Don juan se quedó extrañado por esta afirmación, ante el asombro de su nieto su abuelo le dijo: Mira, cuando veas un ave que creas que es una de esas mujeres, habla fuerte diciendo: Ave que cantas de noche, ave que cantas de día, si eres tan poderosa cántame el ave María. Si es cosa mala se van, o a veces toman su cuerpo de mujer, si no les afecta en nada es un ave normal”.
Y a los días resulta que en el camino viejo a Rayas aquí en la Mina, venía caminando ya bien noche, y dice que una lechuza café lo venía siguiendo, así que aplicó lo que le dijo su abuelo, y ante sus ojos esa ave se puso ante su rostro y con sus ojos que en ese momento eran rojos le dio un graznido y se convirtió en una mujer menudita, pequeña, ante él estaba desnuda, y sólo le pidió que no la matara, Don Juan cerró los ojos, y sólo le dijo vete, y ella se fue de inmediato. En cuanto ese ser se fue, Don Juan comenzó a correr para poder llegar a su casa rápido, al llegar le contó a su mamá lo que le había pasado y ella le dio un remedio infalible: comer un bolillo para el susto, luego se pusieron a rezar para que se alejaran las brujas, porque como su mamá había tenido un bebé era necesario hacerlo para que se alejaran y no anduvieran dando más sustos a la familia.
Dicen los que saben que poner las tijeras abiertas detrás de las puertas y ventanas, trenzas de ajos y de cebollas en la cocina, polvo de tabique en la entrada de la casa, y tener siempre gatos y perros, hacen que esos seres no se acerquen, pero lo más importante, es decirle esa oración con la que se ha logrado dar con las brujas de verdad, porque antes se mataba indiscriminadamente sobre todo a las lechuzas, así que si ves alguna y crees que es bruja, sólo le digas esta oración y si es sin duda se manifestará en cuerpo de mujer.
¿Quieres conocer a Don Juan? Ven, lee y anda Guanajuato.
