Artes visuales en el MIQ: conoce las exposiciones fotográficas por el FIC

Guanajuato, Gto. El Museo Iconográfico del Quijote alberga la muestra fotografía que forma parte de la programación de artes visuales de la edición 54 del Festival Internacional Cervantino, que presenta tres exposiciones que exploran la memoria, el paso del tiempo, la identidad y las distintas formas de mirar el mundo.

Las muestras “La noche que tragué a mi abuelo”, del artista Bruno Pogrure; “En trámite”, de Ramsés Ruiz; y “Fotografía Europea del siglo XX: Extrañar el mundo” reúnen propuestas y lenguajes distintos, pero comparten una reflexión sobre la condición humana y la capacidad del arte para generar preguntas y establecer diálogos.

Durante la inauguración, la artista Paola Rebollo Huitrón, encargada de la exposición “Fotografía Europea del siglo XX: Extrañar el mundo”, dijo que se reúnen alrededor de 40 piezas y presenta distintas aproximaciones a la fotografía moderna, entre ellas el surrealismo, la fotografía humanista, la moda, el ensayo documental y la exploración del cuerpo y la ciudad.

Explicó que la exposición parte del concepto del anhelo como una experiencia relacionada con la ausencia.

“No extrañamos simplemente lo que ya no está sino aquello cuya presencia transformó nuestra manera de estar en el mundo”.

Romain Greco, coordinador ejecutivo del festival, señaló que las muestras tienen como punto de encuentro la memoria y la percepción.

“Nos hablan de la memoria, del paso, del tiempo y de la manera en la que miramos nuestro entorno”.

Agregó que la exposición “La noche que tragué a mi abuelo”, de Bruno Pogrure, establece un diálogo entre Francia y México a partir de la memoria personal y familiar. La propuesta aborda también la experiencia del exilio y la relación con las raíces desde la distancia.

El propio artista agradeció al museo y a quienes hicieron posible la exposición, que presenta por primera vez de manera extensa este proyecto. Pogrure también reconoció el trabajo detrás de una de las instalaciones:

“Van a ver, hay una pieza, una instalación que sí costó algo de trabajo”.

La muestra plantea así una aproximación íntima a la memoria y a los vínculos familiares, convirtiendo la experiencia personal en un punto de encuentro con otras historias y formas de entender el pasado.

Por su parte, “En trámite”, de Ramsés Ruiz, utiliza el surrealismo y el humor para imaginar la resurrección como si se tratara de un procedimiento administrativo.

La propuesta convierte la espera, los documentos y las revisiones en una metáfora de la condición humana.

“Imagina la resurrección como un proceso administrativo sujeto a revisión, validación y demora”.