Guanajuato, Gto. El secretario del Agua y Medio Ambiente de Guanajuato, José Lara Lona, destacó que uno de los primeros pasos para mejorar la eficiencia de los sistemas es contar con mediciones confiables tanto en los hogares como en los puntos de extracción y distribución.
Explicó que la micromedición corresponde a los medidores instalados en viviendas y negocios, mientras que la macromedición permite conocer los volúmenes extraídos y transportados por tuberías de mayor diámetro.
“La macromedición es aquellos tubos ya de un diámetro mayor donde también se tiene que medir, porque tenemos datos que no son necesariamente precisos desde la extracción”.
La medición también debe realizarse a lo largo de las redes para identificar en qué punto se pierde o deja de contabilizar el agua y agregó que el medidor constituye una herramienta fundamental para elaborar balances hídricos.
“Tenemos que tener esa medición en las fronteras, en los sectores, en los circuitos, en las colonias, para poder empezar a ver dónde se nos está quedando el agua”, señaló.

Uno de los problemas identificados es la antigüedad de algunos parques de micromedidores. El secretario explicó que, en términos generales, un micromedidor tiene una vida útil aproximada de cinco años; sin embargo, existen municipios que mantienen equipos mucho más antiguos.
“Tenemos parques de micromedidores de 20 años. Esos tienden a submedir, es decir, a medir menos”.
Ante esta situación, explicó que se trabaja con autoridades federales y municipales para impulsar estrategias relacionadas con la micromedición y el balance de agua.
La intención es que los municipios que ya cuentan con altos niveles de cobertura mantengan sus equipos actualizados, mientras que aquellos que todavía presentan rezagos puedan avanzar en la instalación de sistemas de medición.
El funcionario también recordó que la legislación estatal contempla que, en un plazo determinado, deje de existir el esquema de cuota fija en el servicio de agua.
Explicó que avanzar hacia un modelo basado en el consumo permitiría conocer con mayor precisión cuánto utiliza cada usuario.
“Entonces tendríamos que estar pasando a un sistema de que alguien paga lo que consume, que eso es un modelo de gestión adecuado”, afirmó.
A su consideración, contar con mediciones confiables resulta indispensable para conocer el consumo real y establecer políticas de eficiencia.
“Si no, no sabemos cuánto estamos gastando, ahí se nos va el agua no contabilizada, y no tenemos los datos para poder implementar la estrategia”, señaló.
