“LA SAL DE MIS RECUERDOS”, UNA PELÍCULA CON MEMORIA AFRODESCENDIENTE DE LA COSTA VERACRUZANA

Viridiana Ponce González presenta La sal de mis recuerdos, una película sobre la memoria y la identidad afrodescendiente de la costa veracruzana

  • La directora desarrolla una historia que privilegia la experiencia humana y los vínculos emocionales alrededor del paisaje
  • El proyecto, beneficiario del ECAMC 2025, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, reflexiona sobre la identidad afrodescendiente y los vínculos afectivos con el territorio

CDMX.- A partir de las imágenes de su infancia frente al mar, la cineasta Viridiana Ponce González crea La sal de mis recuerdos, una película que convierte la memoria personal en una reflexión colectiva sobre el territorio y la identidad, a través de  una narrativa en la que los sueños y los paisajes se integran a un relato compartido.

De acuerdo al comunicado de prensa, beneficiaria de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), con el Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica (ECAMC) 2025, la obra recupera experiencias vinculadas a una comunidad afrodescendiente de la costa veracruzana.

En la realización se privilegia la experiencia humana y los vínculos emocionales alrededor del paisaje: “Me interesa la experiencia del espacio, la relación afectiva con el territorio, los sueños, los recuerdos y todo lo que permanece dentro de una persona incluso cuando el lugar desaparece”.

Para lograrlo, incorpora elementos de docuficción, secuencias oníricas y distintos planos temporales que permiten que la memoria dialogue con el presente. El territorio se convierte así en un personaje más dentro de la narrativa, capaz de habitar simultáneamente el recuerdo y la imaginación.

“La película también nace de una ausencia y de la necesidad de recrear aquello que desapareció… Quiero que quede un recuerdo de ese lugar, que las personas sepan que existió y que ahí vivimos muchas familias”, comenta Ponce González.

Es importante destacar que la sal, elemento que da nombre a la obra, atraviesa la película como una metáfora de permanencia y transformación. Con dicha perspectiva, el proyecto también representa un proceso íntimo de reconstrucción emocional: “Termina por convertirse en una especie de ritual de cierre. La sal aparece como una metáfora de curación, de memoria y de limpieza”, señala.

Mientras que, a partir de referentes vinculados con la cosmovisión yoruba, el agua aparece como una fuerza asociada a la vida, la memoria y la continuidad de los vínculos comunitarios. “La película habla de la relación de las personas afrodescendientes con el mar desde una visión ancestral. Entendemos la naturaleza como algo de lo que formamos parte. Cuando destruimos esos espacios también nos afectamos a nosotros mismos”, explica Viridiana Ponce.

Una visión femenina

El proyecto tiene un equipo creativo integrado por mujeres. La decisión responde tanto a una búsqueda artística como al interés de fortalecer redes de colaboración dentro de una industria en la que persisten brechas de género. “Fue un reto conformar un crew enteramente de mujeres porque todavía existen áreas donde casi no hay presencia femenina. Eso también nos llevó a crear redes de acompañamiento, capacitación y trabajo colectivo entre mujeres del sureste”, comparte la directora.

Ponce González incursionó en el ámbito audiovisual en 2020, al participar en un cortometraje, lo que despertó un interés que le había rondado; transitó por distintas áreas de la producción cinematográfica, desde el diseño de arte y la producción, hasta asumir la dirección de sus propios proyectos.

Para la directora de La sal de mis recuerdos, el acceso a estímulos dirigidos a personas afrodescendientes y pertenecientes a pueblos originarios resulta fundamental para ampliar las formas de representación dentro del cine mexicano contemporáneo y abrir espacio a historias que históricamente han permanecido fuera de las narrativas dominantes.

“Hay muchas historias y formas distintas de contar. Estos espacios permiten que existan otras narrativas y miradas que históricamente quedaron fuera del cine tradicional”, afirma.

La sal de mis recuerdos preserva la memoria de una comunidad afromexicana y, a la par, establece un diálogo entre pasado y presente para reflexionar sobre aquello que permanece cuando los espacios se transforman.

Sigue las redes sociales de la Secretaría de Cultura en X (@cultura_mx), Facebook(/SecretariaCulturaMX) e Instagram (@culturamx).