El programa de artes visuales del 54 FIC reúne 49 exposiciones en ocho municipios
- Se integra de 49 exposiciones en 35 recintos de ocho municipios, con la participación de 14 instituciones aliadas
- Arranca el último fin de semana de actividades escénicas, no obstante el recorrido por las exposiciones sigue tras la última función
CDMX.- La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, en coordinación con el Gobierno del Estado de Guanajuato y 14 instituciones aliadas, articula 49 exposiciones distribuidas en 35 recintos de ocho municipios, con propuestas que recorren paisajes, memorias, cuerpos y territorios.

De acuerdo al comunicado de prensa, Francia, país invitado de honor en el marco de los 200 años de relaciones diplomáticas con México, participa con once proyectos vinculados. A ellos se suman propuestas procedentes de Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León, así como de Colombia, Estados Unidos y Japón.
El talento local ocupa un lugar relevante: 28 proyectos expositivos cuentan con participación de creadoras y creadores de Guanajuato, dentro de un programa que reúne a más de cien artistas y ocho colectivos, además de incorporar espacios independientes y autogestivos.
La primera parada: el Museo Casa Diego Rivera, casa natal del muralista. Ahí, “Terra Nova. Pintura de paisaje en la Colección BBVA”, con curaduría de Daniel Garza Usabiaga, reúne distintas maneras de mirar el horizonte con obras de Gerardo Murillo Dr. Atl, David Alfaro Siqueiros, Luis Nishizawa, Jorge González Camarena, Leonora Carrington, Pedro Friedeberg, Gunther Gerzso, José Chávez Morado y Joy Laville, entre otros.
A unas cuantas salas de distancia, “Manuel Lozano. Topografías digitales”, con curaduría de Julieta Agriano, pone la mirada en el subsuelo. La instalación reflexiona sobre la continuidad entre el pasado minero de Guanajuato y las infraestructuras tecnológicas del presente: los minerales que durante siglos fueron extraídos del territorio forman hoy parte de circuitos electrónicos, dispositivos digitales y centros de datos.
El recorrido cambia de atmósfera en “Herbario del reino artificial”. Las esculturas del artista francés Sami E. Nicolle dialogan con las ilustraciones científicas del naturalista franco-mexicano Alfredo Dugès, quien desarrolló buena parte de su labor en Guanajuato. A partir del cruce entre botánica, historia natural y artificio, la muestra desdibuja, con humor y sensualidad, los límites entre lo vivo y lo artificial.
Antes de abandonar el recinto, “Un susurro de luz en el jardín” –con obras de Olga Costa, Luis García Guerrero y Taurino Pacheco, junto con piezas del coleccionismo de Teresa Pomar– llevan la mirada hacia la luz, los objetos cotidianos, el jardín y los pequeños gestos de observación.
A pocos minutos a pie, el recorrido continúa en el Museo del Pueblo de Guanajuato, instalado en una casona del siglo XVII. El diseñador celayense Andrés Gutiérrez presenta “La tierra que dejamos”, una selección de mobiliario y objetos desarrollados en colaboración con maestras y maestros artesanos del estado, en los que retoma símbolos, materiales y saberes vinculados con la cosmovisión mesoamericana para trasladarlos al lenguaje del diseño contemporáneo.
La siguiente parada, en el Museo Regional de Guanajuato Alhóndiga de Granaditas, edificio atravesado por la memoria histórica de México y que durante el Cervantino recibe propuestas de registros muy distintos. Se encuentra “Tierra ósea”, integrada por imágenes monumentales de Michael James Wright –fotógrafo documentalista vinculado desde hace años con el registro de momias y restos humanos–, que dialogan, a partir de la investigación y curaduría de Fátima Alba, con objetos y piezas de Héctor García Cobo, Frida Kahlo, Jesús Gallardo y Romualdo García. El conjunto propone una reflexión sobre la muerte, la fugacidad y la transformación de la materia.
La fotografía histórica ocupa otras dos salas de la Alhóndiga. “París 1900. Ciudad Luz”, que reúne 46 imágenes de autores anónimos que recorren panorámicas, fachadas e interiores de la capital francesa a finales del siglo XIX; mientras que “Mujeres de Guanajuato a principios del siglo XX” presenta 24 retratos en blanco y negro de Romualdo García, en los que se observan distintas edades y tipos sociales de las mujeres guanajuatenses de la época.
Galerías, corredores y espacios de la Universidad de Guanajuato se suman al recorrido con cinco propuestas que llevan la mirada hacia el patrimonio, la tecnología, la identidad, el cuerpo y la fiesta.
Por ejemplo, en “Noire”, la realidad aumentada funciona como una herramienta de memoria. La instalación transporta al público al Montgomery, Alabama, de 1955 para recuperar la historia de Claudette Colvin, la adolescente afroamericana de 15 años que se negó a ceder su asiento en un autobús segregado a una mujer blanca. La pieza combina objetos, documentos y elementos digitales para reconstruir un episodio de resistencia en la lucha por los derechos civiles.
En “La fragilidad de la alegría”, la cerámica tradicional y la resignificación de objetos muestra la fiesta popular en Colombia y México como un espacio en el que conviven afirmación, destrucción y reconstrucción de las identidades colectivas, pero también como territorio de encuentro, imaginación y resistencia.
“Trayectorias compartidas”, con obra de egresadas y egresados de la Universidad de Guanajuato. La muestra ofrece un panorama de distintas búsquedas y lenguajes de la creación visual contemporánea en la entidad.
Por su parte, “La forma de portar(se)” desplaza la mirada sobre la joyería y el objeto artístico: más que adornos, las piezas se plantean como dispositivos simbólicos que cobran sentido al relacionarse con el cuerpo, la identidad y las formas de presentarse ante los demás.
A su vez, el Museo Conde Rul, presenta “Miradas convergentes. Luis Nishizawa”, que recupera la producción de un artista cuya vida y obra tendieron puentes entre México y Japón. Pintor, grabador, muralista, ceramista y maestro, Nishizawa encontró en el paisaje, la memoria y la contemplación algunos de los ejes constantes de su producción.
Mención aparte merece el Museo Iconográfico del Quijote, surgido de la colección reunida por Eulalio Ferrer Rodríguez y dedicado al diálogo entre Cervantes y las artes visuales. Ahí, “La noche que me tragué a mi abuelo”, del francés Bruno Fourure, recupera la memoria de sus antepasados combatientes en la Primera Guerra Mundial y tiende un puente entre Francia y México.
Circuitos de artes visuales
En Guanajuato capital, las artes visuales del Cervantino tienen presencia en el Congreso del Estado de Guanajuato, el Museo Palacio de los Poderes, el Foro Cultural 81 y la Plaza de San Fernando, entre otros espacios que prolongan la ruta por museos, edificios históricos, galerías y plazas de la ciudad.
Fuera de la capital, el programa se extiende hacia Celaya, Irapuato, León, Purísima del Rincón, Salamanca, San Miguel de Allende y Silao, con propuestas de fotografía, gráfica, dibujo, instalación, diseño y otros lenguajes.
En Salamanca, por ejemplo, “Metamorfosis gráfica” gira en torno a la obra visual y poética de Alice Rahon; en Silao, “Vistas de Guanajuato”, de Manuel Leal, se presenta en el Museo José y Tomás Chávez Morado, mientras que San Miguel de Allende se encuentra “Pedro Friedeberg. Hilaridad y Melancolía”.
Los Circuitos del FIC llevan la programación todavía más lejos, por ejemplo, en Ciudad de México, “Manifesto”, de Julian Rosefeldt, se presenta en colaboración con Cultura UNAM y el Museo Universitario Arte Contemporáneo, antes de continuar hacia Jalisco.
El 54 Festival Internacional Cervantino arranca su último fin de semana de actividades escénicas, no obstante el recorrido por las artes visuales sigue tras la última presentación. Buena parte de las exposiciones permanece abierta, algunas hasta los primeros meses de 2027, lo que permite volver a las salas –o descubrirlas por primera vez– más allá del tiempo de duración del festival.
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