La Ciudad de México vivió, la víspera, la más esperada de las manifestaciones masivas de la temporada 2026 de Día de Muertos: la decimotercera edición de la Mega Procesión de Catrinas, que tocó el corredor cultural y panorámico de Paseo de la Reforma al Centro Histórico, con salida en el Ángel de la Independencia y llegada al Zócalo Capitalino.
La organizadora Jessica Esquivias estimó que fueron 20 mil los participantes, según la cifra difundida al concluir la jornada, después de la media noche. Dijo que tomaron parte 36 grupos temáticos con distintas interpretaciones de La Catrina y El Catrín, de la imagen clásica, a las representaciones prehispánicas, estudiantiles, circenses y contemporáneas.
La procesión puso en circulación una figura que ha evolucionado a lo largo de más de un siglo: de la sátira gráfica sobre las apariencias sociales, a uno de los emblemas visuales más reconocibles de México. Su vigencia se expresa en el maquillaje, la indumentaria, la cartonería, la fotografía y las actividades culturales que cada año se realizan en estos días.

La historia de la Mega Procesión comenzó el 26 de octubre de 2014, por iniciativa de Jessy Esquivias, quien invitó a un pequeño grupo de maquillistas. La expectativa inicial era reunir a 300 personas, pero la actividad se convirtió en una cita anual para artistas del maquillaje, fotógrafos, modelos, colectivos y público interesado en nuestras tradiciones.
La organización plantea el desfile como una iniciativa ciudadana destinada a fortalecer la celebración del Día de Muertos frente a la expansión de Halloween. Para 2026 convocó a 36 contingentes representando a distintos estados del país, con una temática particular, y extendió la invitación a quienes deseaban participar caracterizadas o como espectadores.
El trayecto de este domingo comprendió Paseo de la Reforma, avenida Juárez y la calle 5 de Mayo, hasta el Zócalo, y permitió que los contingentes fueran observados por miles de habitantes de la capital del país, así como por turistas nacionales y extranjeros, quienes se dieron cita a lo largo de la ruta. Comida típica se vendió y compró a lo largo del camino.
La historia de la Catrina se remonta a la obra del grabador e ilustrador José Guadalupe Posada, nacido en Aguascalientes el 2 de febrero de 1852 y fallecido en la Ciudad de México el 20 de enero de 1913. Su personaje nació como “Calavera Garbancera”, una calavera con sombrero elegante adornado con plumas, pero sin el vestido refinado que hoy caracteriza a la figura.
El contraste constituía una crítica a quienes renegaban de sus raíces para imitar las modas y costumbres europeas. El nombre y la apariencia actuales se arraigaron después de que Diego Rivera retomó la figura en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, realizado en 1947. La vistió elegantemente y la convirtió en un personaje reconocible para el público mexicano.
Así, la imagen que nació como sátira de las pretensiones sociales terminó convertida en un emblema cultural. La Catrina no es una representación prehispánica de la muerte ni un personaje creado para las ceremonias indígenas dedicadas a los difuntos. Es una creación gráfica de finales del siglo XIX y principios del XX que luego se integró al repertorio visual del Día de Muertos.

La expansión internacional de La Catrina está relacionada con la difusión del Día de Muertos, el arte mexicano y las representaciones contemporáneas de la identidad nacional. Su silueta (calavera, vestido elegante, sombrero y maquillaje) facilita que sea reconocida y reinterpretada en distintos países, siendo asociada con la cultura mexicana.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que esa icónica imagen ha rebasado las fronteras mexicanas y tiene especial aceptación entre las generaciones jóvenes que recurren a ella para las celebraciones de noviembre. Su internacionalización se manifiesta en varios ámbitos, como lo documenta la misma dependencia mencionada.
Festivales y desfiles. Las procesiones y exhibiciones de Catrinas han multiplicado sus espacios de presentación en México y en comunidades del extranjero interesadas en la cultura mexicana. En el ámbito nacional, la propia organización de la Mega Procesión ha extendido su experiencia a otras sedes, entre ellas Val’Quirico en el Estado de Tlaxcala.
Maquillaje, moda y artes visuales. El rostro de calavera se ha convertido en una práctica artística que combina técnicas profesionales de maquillaje, diseño de vestuario de gran calidad y alta costura, fotografía especializada y caracterización escénica de primer orden. Los desfiles permiten apreciar esa evolución sin perder la referencia al personaje de Posada.
Artesanías y objetos culturales. La Catrina se reproduce en cartonería, cerámica, papel, textiles y otras técnicas. Fonart, organismo público dedicado al fomento de las artesanías mexicanas y a su difusión en el extranjero, la reconoce como una de las imágenes con las que México es identificado de inmediato por el público de otras naciones en el mundo.

Difusión del patrimonio mexicano. La presencia de La Catrina contribuye a despertar interés por el Día de Muertos, aunque ambos conceptos no son equivalentes: la figura es una creación artística moderna, mientras que la festividad reúne las prácticas familiares, comunitarias y religiosas de distintas regiones del país desde tiempos bastante remotos.
En el año 2008, la UNESCO inscribió en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad las fiestas indígenas dedicadas a los muertos, originalmente proclamadas en 2003. El reconocimiento se refiere a esas prácticas comunitarias y a su significado social y cultural, no exclusivamente a La Catrina de José Guadalupe Posada.
La Mega Procesión de este domingo 25 de octubre confirmó la capacidad de La Catrina para incorporarse a nuevas expresiones sin desprenderse por completo de su origen. En la misma procesión convivieron referencias históricas, maquillaje profesional, indumentaria tradicional, propuestas juveniles, y las representaciones concebidas para este espectáculo.
Las diversas agrupaciones participantes llevaron música, color y alegría al evento que reunió a miles de espectadores. (Videos, Graciela Nájera Sánchez)
