ADOLFO “CHAMACO” GARCÍA, EL MEJOR BEISBOLISTA GUANAJUATENSE, A 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Guanajuato, Gto.- Adolfo “Chamaco” es considerado el más grande pelotero que ha dado el béisbol de Guanajuato Capital y en ocasión de cumplirse el centenario de su nacimiento en este 2026, presentamos semblanza de su breve, pero brillante carrera, que le fue cortada muy joven, a los 26 años, en aquél terrible accidente carretero, cuando viajaba con su equipo Sultanes de Monterrey.

Con la consulta de archivos, notas periodísticas y el apoyo del cronista del béisbol guanajuatense, Jorge Cervantes Jáuregui, ofrecemos la siguiente información; Adolfo García Romero, hijo de Salvador García y Esperanza Romero, nació el 15 de diciembre de 1926 en el barrio de Mexiamora. Adolfo perteneció a la segunda generación en línea directa de peloteros originarios de Guanajuato, ya que su padre Salvador García, fue de los pioneros, fundador e integrante del histórico “Club Guanajuato” y su abuelo, Don Romualdo García, insigne personaje guanajuatense de la fotografía.

Sus grandes facultades pronto lo llevaron a participar con varios de los principales equipos de la localidad, entre ellos el histórico “Amparo”, “El Cubo» y desde luego el “Universidad”, ya que Adolfo hubo de realizar estudios profesionales de Contador Público antes de dedicarse al béisbol profesional.

En el “Universidad” fue compañero entre otros de Jorge Chico Villaseñor, de Salvador Machuca, de Antonio Hernández. En referencias escritas, se sabe que quién lo condujo al terreno profesional luego de observar sus grandes facultades, fue nada menos que Ernesto Carmona, quién junto con Fray Nano, fundaron la Liga Mexicana de Béisbol en 1925. Esto es, un pelotero que totalmente forjado en el histórico parque “San Jerónimo”, pudo llegar y destacar en la pelota profesional mexicana.

Apodado el “Chino” en su barrio y en su tierra natal, ya en la Liga Mexicana recibió el apodo de “Chamaco”. En el año de 1947, Carmona primero lo llevó a alguna de las ligas semiprofesionales de la capital del país. Parador en corto natural, destacadísimo a la defensiva y de gran carisma, en el año de 1948, a los 22 años debutó en Liga Mexicana con los “Rojos” del México, bajo el mando de Manuel Arroyo.

Jugó tres temporadas con el “México”, a la tercera fue transferido a “Charros” de Jalisco, donde jugó también la siguiente temporada de 1951 y finalmente en 1952 vistió su última franela, la de “Sultanes” de Monterrey. Un total de 5 temporadas que cubrieron de 1948 a 1952. Una época de grandísimas figuras nacionales y extranjeras con las que debió compartir y enfrentarse al “Chamaco”.

Se sabe que participó también en varios equipos en la Liga Invernal de la costa del Pacífico, antecedente de la hoy Liga Mexicana del Pacífico, entre ellos equipos como Obregón. De ello no se han podido recabar datos específicos. Su brillante juego a la defensiva siempre lo distinguió así como su oportuno bateo.

Su carrera se vio cortada en pleno apogeo al ser víctima de aquél trágico accidente, donde él y otros compañeros fallecieron en carretera.

Fue un 15 de julio de 1952.

Su brillante carrera fue frustrada por aquél terrible accidente en la carretera cercana a Linares, Monterrey, cuando el “Chamaco” viajaba en el autobús del equipo “Sultanes” de Monterrey, al que pertenecía y que se dirigía a la ciudad de México a una serie en la que se enfrentarían a Los Diablos Rojos del México. La nota aparecida en el diario “La Afición” del 17 de julio de 1952, refiere el mortal accidente en el que también falleció su compañero el lanzador “Corazón” Torres.

El béisbol de Guanajuato Capital guarda en un pequeño espacio del Salón de La Fama del Béisbol Guanajuatense, ubicado bajo las tribunas del parque Aguilar y Maya, un recuerdo de este gran pelotero guanajuatense, que debe de ser conocido por las nuevas generaciones a fin de mantener su memoria.

Adolfo el “Chamaco” García, tiene un lugar especial en la pelota guanajuatense, pues los peloteros profesionales en nuestro medio no se dan en maceta. Después, en la ciudad de Guanajuato, se estableció una liga infantil que con toda justicia llevaba su nombre, pero luego fue “borrado” su nombre, ojalá y que las nuevas generaciones de directivos de este nivel del béisbol, la puedan recuperar para el bien del béisbol en nuestra ciudad, pero, sobre todo, por la memoria de este gran personaje del béisbol local y nacional.