Guanajuato se llena de vida, color y tradición con el Desfile de Catrinas y Calaveras

Guanajuato, Gto. Las calaveras cobraron vida y las catrinas lucieron sus mejores atuendos durante el tradicional Desfile de Catrinas y Calaveras en Guanajuato capital, donde las calles del centro histórico se convirtieron en escenario de una de las celebraciones más coloridas del Día de Muertos.

El corazón de la ciudad se transformó en una fiesta de música, danza, creatividad y tradición mexicana. Más de 30 contingentes participaron en el recorrido, que congregó a miles de personas que llenaron las calles y banquetas para disfrutar de cada una de las presentaciones.

El desfile partió del Jardín Embajadoras, continuó por Sangre de Cristo, el Teatro Juárez y la plaza de Los Ángeles, siguió hacia el mercado Hidalgo y concluyó en la Alhóndiga de Granaditas. A lo largo del trayecto, habitantes y visitantes se dejaron sorprender por la originalidad y el entusiasmo de los participantes.

Con rostros caracterizados de calaveras, flores de cempasúchil en el cabello, elegantes sombreros, vestidos largos y atuendos elaborados con gran imaginación, las catrinas recorrieron las principales calles del centro histórico. A ellas se sumaron catrines, personajes fantásticos y representaciones inspiradas en las tradiciones del Día de Muertos.

La Unión Chichimeca de los Huamares abrió el desfile con una representación de sus rituales de fuego y sacrificio, evocando las tradiciones de los pueblos originarios.

Durante los primeros momentos también se presentaron el baile de los indios de Zacatecas y el Tambor Sagrado Corazón de Real de Catorce. Las tradicionales mojigangas, así como agrupaciones de centros culturales y asociaciones, aportaron color al recorrido con representaciones de distintas vestimentas típicas de México.

Posteriormente, llegó el turno de catrinas y catrines, quienes desfilaron entre figuras de dragones, flores de cempasúchil y una gran variedad de diseños que destacaron por su creatividad, colorido y originalidad.

La música y el movimiento se apoderaron del recorrido con propuestas que sorprendieron a chicos y grandes. Policías caracterizados como calaveras, grupos de porristas con acrobacias y hasta perros participantes formaron parte del espectáculo.

Uno de los contingentes que llamó la atención fue el de los hippies de Quetzalcóatl, cuyos integrantes destacaron por sus largas plumas, llamativos vestuarios y el sonido de sus tambores.

La presencia del xoloitzcuintle, considerado dentro de la tradición prehispánica como el guía de las almas hacia el Mictlán, evocó las antiguas creencias sobre la muerte y el camino al más allá.

Las representaciones continuaron entre fuego, danzas tradicionales y expresiones populares, hasta llegar al baile del torito con mojigangas, que contagió de entusiasmo a los espectadores, quienes no dudaron en sumarse al ritmo de la música.

Las catrinas y los catrines también tuvieron su momento protagónico con elegantes atuendos, pasos de danzón y coreografías que llenaron de ambiente festivo el entorno del Teatro Juárez y las calles por donde avanzaba el desfile.

Desde los más pequeños, caracterizados como esqueletos, hasta jóvenes y adultos que dedicaron tiempo y esfuerzo a confeccionar sus vestuarios, cada participante aportó su propio estilo a esta gran pasarela de tradiciones mexicanas.