Basura a la vista
La mayoría de las desgracias reside en nuestro enfermizo afán por generar basura y luego ocultarla.
La mayoría de las desgracias reside en nuestro enfermizo afán por generar basura y luego ocultarla.
Nos iría mil veces mejor, por lo menos en la cuestión política, si viéramos las elecciones como vemos el futbol y viceversa.
Más que una familia, cuyo enlace es de otra naturaleza, un grupo de compañeros es una tribu, que comparte territorio, historia, rituales, alimentación…
Y entonces a la felicidad se le atravesó una nube negra como esas que tapan el sol y que el viento quita en instantes…
Este laberinto se acaba de meter en tu zapato y después de que lo saques de él y antes de que lo arrojes, sería momento de echarle un vistazo.
El milagro (aunque para este punto ya cambiaría de nombre) sería anular las raíces de las amenazas y proveernos a todos de los medios para poder enfrentar con dignidad las vicisitudes de la vida, como que si cae un rayo nos salve el seguro social y no encomendarnos a ningún santo.
No está mal no saber o no querer hacer algo, tampoco tiene absolutamente nada de malo probar o aprender cosas nuevas, lo que causa el conflicto es guardarnos información que podría ayudar a los demás a decidir si entonces se quedan a tu lado.
Ofrecer una mano, una ayuda voluntaria de buena fe que no desestabilice nuestro equilibrio, muchas veces termina siendo malinterpretado y entonces se toman el pie.
La cuestión de los imanes cortados también sirve para representar el umbral de tolerancia, ya sea este individual o colectivo, en el cual un extremo representa el bienestar y el otro el malestar…