María José Bataller Álvarez

Autora del libro de cuentos “Ciudad peluca” (CDMX 2024) “cuenti-star” bajo el alter ego de “Sucu”, antropóloga de profesión, lectora invasiva, aficionada a la historia, ajonjolí de muchos moles, melómana incansable, antojadiza estacionaria, flaneur involuntaria y experta en memes, hace malabares con todas sus pasiones y obsesiones con el propósito de lograr escribir algo aceptablemente coherente a lo que llamamos laberinto, que ya está viviendo su treceavo año de existencia, entrando oficialmente en la adolescencia. Le encanta responder puntualmente su correo electrónico en el cual recibe gustosa dudas comentarios, sugerencias y lo que sea la voluntad de los remitentes. Prueben con [email protected]
¿Milagros?

¿Milagros?

El milagro (aunque para este punto ya cambiaría de nombre) sería anular las raíces de las amenazas y proveernos a todos de los medios para poder enfrentar con dignidad las vicisitudes de la vida, como que si cae un rayo nos salve el seguro social y no encomendarnos a ningún santo.

No lo vendas

No lo vendas

No está mal no saber o no querer hacer algo, tampoco tiene absolutamente nada de malo probar o aprender cosas nuevas, lo que causa el conflicto es guardarnos información que podría ayudar a los demás a decidir si entonces se quedan a tu lado.

En mis tiempos…

En mis tiempos…

educar como nos educaron a nosotros es como enseñarles a manejar carretas cuando ya existen los autos, no los prepara para lo que en realidad está sucediendo en su entorno y los deja marginados de sus pares y vulnerables ante las amenazas actuales

Inofensivo

Inofensivo

No existe una fórmula mágica para el bienestar sólo queda saber tomar el pulso de nuestros cuerpos y nuestras situaciones, debe ser triste terminar ahogado en el aburrida agua mansa sin haber probado nunca la adrenalina de la brava.

Al desnudo

Al desnudo

Es parte del cortejo habitual, libre y sano el factor sorpresa y la verdad es que sería un mundo mucho más tímido y aburrido (aunque tal vez menos sobre poblado) si todos nos pidiéramos verbalmente consentimiento para dar un beso, tocar una rodilla o tomar una mano.