Un año para olvidar

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Imagen del Satélite GOES Este (Foto: Especial)

Las condiciones climatológicas en el transcurso del año 2011 rompieron con muchas de las buenas expectativas que auguraban para cada uno de los periodos estacionales que de forma normal eran esperadas. La continuidad del invierno fue marcado por la irregularidad y poca consistencia en las apariciones de frentes fríos con valores de temperatura y presión poco comunes.

La poca consistencia del invierno repercutió en una primavera con temperaturas en promedio más bajas de lo normal y solamente algunos días marcaron temperaturas altas en forma por demás ocasional y provocando solo bochornos momentáneos. Estas irregularidades, tanto en la mesa del norte como en la central, eran el preludio de uno de los años más raquíticos en cuanto a la medición de las lluvias en ambas regiones (hoy lo sabemos).

Una vez que llegaron las primeras lluvias de la segunda quincena de mayo, estas provocaron un gran entusiasmo en el campo guanajuatense y con ello de forma lamentable grandes pérdidas de mano de obra y semilla. Esta fue la tónica en el resto del año pluvial y al término del año hidráulico (octubre) las cuentas salieron más que pobres.

Hoy podemos hablar del treceavo (13) año con los peores registros de lluvia acumulada con solo 478.0 mm. de altura de un total de registros de 142 años, lo cual representa un valor bastante bajo en relación a lo que se considera un año normal que registra un valor de 695.6 mm.

En fin, hoy podemos concluir que los años en términos climatológicos son aún de aprendizaje y que lo que debe prevalecer es el cuidado por el entorno. Hay números muy malos en países en desarrollo en cuanto al porcentaje de ciudadanos que toman conciencia de lo que representa el cuidado del planeta. No cabe duda que los seres humanos esperamos que las cosas se resuelvan solas o bien que lo que tanto pone a temblar a algunos a la gran mayoría le resulta totalmente indiferente lo que ocurra en su entorno inmediato.

Hoy iniciamos un nuevo año que hasta el momento pinta con algunas características favorables si nos referenciamos por algo que nuestros antepasados mencionaban y que con mucho eran un excelente referente como lo son las cabañuelas o equípatas que marcaban y servían como una guía que permitía establecer sus fechas de siembra y algunos casos de cosecha, además en un buen referente en aspectos de salud no solo en el medio ambiente, también en lo que a los humanos se refiere. Hoy en día resulta complejo el tomar estos signos ante tanta alteración en este lastimado planeta, a pesar de todo siempre existe la posibilidad de remediar algunas cosas. Esperamos este sea uno de esos casos.

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Nativo de Guanajuato, se inició en la meteorología a la edad de 17 años con Luis Miguel Campos Castillo. Trabajó con el Ing. Miguel Izaguirre Mendoza responsable de la meteorologia, sismologia y astronomía de la UG. Fue jefe del observatorio ante la ahora desaparecida SARH. Su formación la adquirió con el Servicio Meteorológico Nacional y dentro del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua con sede en el estado de Morelos. Ingresó a la CONAGUA en 1991 y hasta el 2007 como instructor y jefe del Observatorio Meteorológico de Guanajuato. Forma parte del personal de la UG desde 1982.