“Zooming Theologicum”, una perspectiva panorámica del mundo desde la vista de Dios en Xavier Velasco

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Javier Velasco, narrador (Foto: Especial)

Como bien hemos mencionado anteriormente analizando cuentos de Xavier Velasco, nos encontramos una constante en su trabajo: el frecuente uso del cinismo y la perspectiva satírica con la que ve y proyecta todas las circunstancias del mundo.

En esta ocasión pondremos énfasis en un cuento de temática reflexiva y analítica de la cotidianidad que Velasco hace cuestionándose la perspectiva de Dios de una manera cómica, agresiva y satírica para poner al lector de frente con la realidad cruda tal y como él la ve.

Zooming Theologicum es un cuento cargado de reflexiones sobre la justicia, el equilibrio natural basado en la violencia, la libertad y la voluntad.

El cuento está contado desde la perspectiva de un hombre que comienza cuestionándose cómo será la perspectiva de Dios sobre el mundo, si será panorámica y general, contemplativa en estricto sentido o por el contrario, detallada y minuciosa en cada partícula constituyente del mundo.

Respecto a la última posibilidad plantea la existencia de un programa de almacenamiento tan poderoso como para ser capaz de contener toda esa cantidad de información y plantea que aún todo el planeta no sería suficiente para contener un ordenador con tal capacidad de información.

Entonces viene el momento en el que llega la reflexión personal y quizá un poco más inmediata, donde el narrador y personaje principal del cuento nos ofrece la narración de una historia, quizá trivial, pero que con cada una de sus partes va induciendo poco a poco a la reflexión inicial.

La historia trata de una lagartija muerta a quien están devorando las hormigas, mientras otro par de lagartijas parecen estar llevando a cabo su ritual de apareamiento, en este punto el autor se cuestiona sobre la existencia de la piedad y la paz inexistente en la naturaleza.

Luego nos menciona que dicha lagartija murió a manos de un niño y por consecuencia de su resortera…

Esto al narrador le parece muy injusto para la lagartija, por lo que decide tomar justicia por su propia mano y envenenar los alimentos del niño, lo cual le parece bastante divertido al narrador, pues ante las circunstancias asume que la perspectiva de Dios es más bien del tipo panorámica, pues si fuera detallada seguramente no permitiría ese tipo de atentados contra ninguna de sus criaturas.

Luego el personaje y narrador, se asume a sí mismo como asesino por utilizar insecticida en contra de las hormigas que para él profanaban el cadáver de la pobre lagartija que había muerto a manos de aquel desobediente niño.

Finalmente nos damos cuenta de que todo esto se trata de una confesión que aparentemente está haciendo el narrador ante una multitud, asumiendo su responsabilidad por ejercer venganza contra las hormigas y haber envenenado al niño que cruelmente asesinó a la lagartija. Luego de asumir su culpabilidad se pone en manos de la multitud y pide que lo linchen.

Ante esta historia podemos reaccionar de muchas maneras, enfocándonos desde muchas perspectivas morales variables, pero lo cierto es que nos incita a un momento de mucha recreación debido al humor negro que el autor sabe manejar tan bien, activándonos esa parte reflexiva y al mismo tiempo cruel que todos, aunque lo neguemos por miles de razones, llevamos tan dentro de nosotros. Por eso es que es tan recomendable acercarse directamente hacia los cuentos de Xavier Velasco, pues juega y es capaz de poner en sátira y dibujarnos una sonrisa en el rostro sin importar demasiado el tema que trate, sino poniendo el énfasis necesario en la manera de hacerlo.

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Yunuen Alvarado Rodríguez es licenciada en Letras Españolas, egresada de la Universidad de Guanajuato. Actualmente realiza su trabajo de titulación bajo la dirección del Dr. Andreas Kurz.