Una Colorada(vale más que cien Descoloridas)

Política para la felicidad de la nación 

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¿Qué significado tiene para quien cumple un año mas de vida si nadie le ha permitido entender el valor de la vida? ¿Bastará la simple  celebración para darle contenido a un tema como la amistad o el rechazo a la violencia?

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Uno de los caminos más perversos para manipular a las personas inicia justamente en la poca capacidad de discernimiento de quienes son los considerados objetos por el mangoneador. Si esta acción es realizada por alguien con el poder de alterar las conductas de una sociedad al grado de impedir que sus opiniones afloren y su actuación se desarrolle de manera libre, entonces estamos frente a un verdadero depredador de la raza humana.

Aristóteles consideró que ser humano implica la necesidad y el cumplimiento de vivir socialmente y para que esto sea adecuado supone el establecimiento de cierta organización que se constituya como base del orden y por supuesto de la felicidad que se alcanza en el marco de la ética como base de la justicia. Si la labor de la ética es alcanzar el bien supremo –entiéndase felicidad- ¿el estado de desazón de las sociedades del siglo XXI, es resultado de la ausencia de ética de sus gobernantes?

En la concepción aristotélica es la política el camino más importante para ser feliz, siempre y cuando el ejercicio de esta, asuma que el conocimiento político supone saber de las “demás ciencias”, constituyendo los objetivos de todas ellas para lograr el bienestar de los humanos. Por supuesto en el análisis de estos temas, se llega al detalle de discernir acerca de cual es el bien mayor si ocurre que se contrapone el de un individuo y el de la polis. ¿Se soslaya esta distinción cuando las comisiones de derechos humanos parecen ignorar el sufrimiento de las víctimas? ¿Qué tan infeliz es un pueblo que opta por los linchamientos, el ocultamiento de la verdad y el odio contra aquello que en algún momento eligió “democráticamente”?

El día de ayer, algunos eruditos recordaron que la ONU ha establecido el 30 de julio como el día de la amistad, mismo que fue precedido por el de la eliminación de la discriminación contra las mujeres y otro en contra de la tortura ¿Qué significado tiene para quien cumple un año mas de vida si nadie le ha permitido entender el valor de la vida? ¿Bastará la simple  celebración para darle contenido a un tema como la amistad o el rechazo a la violencia? Todo ello dejaría de ser un tema de contienda si los gobernados –en este caso- fueran verdaderamente duchos en todas las ciencias, cuestión definitivamente difícil de alcanzar si los propios gobernantes padecen de ignorancia o de manera intencional ocultan el conocimiento. ¿Cuál hubiera sido la reacción popular, frente a “las reformas de gran calado” si los actores de este siglo supieran que en la presidencia de López Portillo se instrumentaron reformas, educativas, agraria, administrativas y hasta políticas? ¿Se podría vociferar si antes del alegato se hubieran estudiado los logros y retrocesos de aquellas reformas? ¿No fueron las nacionalizaciones y expropiaciones –luz, petróleo y hasta bancos- históricas una suerte de reformas? ¿Qué tienen de  mejor las últimas con las históricas? ¿Se logró la felicidad del pueblo en el pasado?

Como enseñó Sócrates, sólo a partir de la humildad de reconocer lo poco que se sabe es que podemos arribar a conocimientos más amplios; y si el conocimiento va mas allá de la denuncia del escándalo por los robos, malos ejercicios financieros y hasta ambiciones desmedidas, quizá logremos dignificar a una actividad que muchos critican aunque la mayoría de esos anhelan ser sujetos de la política.

A propósito de una competencia política, en Nicaragua se publicitaron los principios de la ética electoral en la cual se acordó que “en la competencia política cívica no deben tener cabida ni siquiera las ofensas personales, mucho menos las agresiones físicas, el irrespeto a la ley ni la alteración de la tranquilidad social.”¿Qué tanto de esta ética movió la organización del primer seminario internacional“Para Repensar el Futuro Ante la Era Trump”?, al cual llegaron como verdaderos amigos los líderes de todos los partidos mexicanos. ¿Por qué los medios se ocuparon más de las opiniones particulares de cada uno de los líderes partidistas, que de la esencia del evento?

Al igual que ocurre en cualquier confronta –deportiva, de oratoria, científica- siempre hay vencedores y vencidos, ¿lesiona el bien común el que de forma constante los segundos se nieguen a respetar los resultados? pues a fin de cuentas el no haber ganado no les resta un ápice a sus derechos y dignidad. Coincidimos con quienes consideran que cada proceso electoral debiera ser un espacio educativo para que todos –partidos, colaboradores ciudadanos y electores- aprendan de civismo más que de venganzas, odio y agresiones. ¿Quién pierde si cada ejercicio electoral deja de ser un triunfo de la institucionalidad o la legalidad? ¿Cuánto dinero se ahorraría el país, si por la vía del respeto se evita denostar a las autoridades, los candidatos y todos los partícipes en las campañas? ¿Por qué la transparencia electoral ha degenerado en inspecciones de “autoridades externas” que parten de supuesto de que los participantes son tramposos?

Qué maravilloso que los partidos consideren la posibilidad de ir en alianza, siempre y cuando en esta suma no se traicionen los principios básicos de cada una de las partes y por ende los ciudadanos que se identifican con tales pensamientos. ¿La alianzas deben estar encaminadas al hecho de conseguir el gobierno o su fin primordial deberían ser el bien común y la felicidad de los gobernados?

El hoy dirigente del PRI afirma que todos caben y que todas las voces serían escuchadas; sin embargo tiempo ha que muchos individuos y sectores coinciden en que la exclusión sobre todo de quienes tienen el cocimiento histórico y de experiencia ha sufrido las consecuencias de la marginación. ¿Los conoce este líder? ¿Sabe quienes constituyen el “todos”?

En pocos días se celebrará la asamblea, ojala que de la misma manera en que se ufana por dialogar con los dirigentes de otros partidos, lo haga con los líderes internos del institucional.