El 68 es mucho más que el 2 de octubre, aseguraba Gabino Palomares

El músico, intérprete, hombre de profundo pensamiento y dinámico activismo, murió este miércoles 30 de septiembre a la edad de 76 años. Lo recordamos en una entrevista exclusiva donde habló de lo que para él significó el 2 de octubre de 1968

El compositor y cantante Gabino Palomares, nacido en Comonfort, Guanajuato, el 26 de mayo de 1950, sostenía la idea que el 68 mexicano es mucho más que el 2 de octubre. “Ese año representa el renacer de la liberación, la transformación social, el despertar de la juventud, y el deseo de todos los mexicanos de seguir adelante a través del arte”.

Con más de 50 años en el negocio de la música Palomares consideraba que buena parte de las libertades que gozan los jóvenes de hoy, son producto de las luchas de los jóvenes de aquellos años. Y aunque reconoció que no tomó parte activa en los hechos del 1968 mexicano, pidió a quienes sí lo hicieron transmitir sus experiencias a la juventud actual.

¿Por ejemplo? “Que vivir cuesta, que las cosas no son gratuitas, que todo representa un trabajo y un esfuerzo, y sobre todo, mucho pensamiento altamente intelectual”. Además, desde su propia perspectiva de artista siempre inmerso en los acontecimientos de interés, “que la presencia del arte en los movimientos sociales y culturales ha estado proscrita”.

Los artistas, anotó entonces en tono filosófico, “podemos tener una forma trascendente para poder comunicarnos, pero el alma de la obra sólo se transmite trabajando duro en algo que valga la pena mantener en el corazón”. Consecuentemente y ejemplificando lo dicho, era común que en sus conciertos incluyera temas de la inmortal Violeta Parra.

En sus conciertos también solía incluir canciones que se entonaban en las marchas y en las guardias durante los movimientos sociales, estudiantiles y políticos que de un modo cimbraron a México y al mundo en los años 60, y poco antes y poco después. Eran una súper síntesis del cancionero que nació en medio de mítines y asambleas revolucionarias.

En ese contexto, el trovador mexicano pensaba que las revoluciones, en todos los tiempos y en todo el mundo, no sólo han sido y son lucha armada. Alzaba la voz para decir: “La revolución significa cambio, sobre todo, en la conducta colectiva”, por eso, su música permanece en la conciencia social, por ser producto de procesos, precisamente, sociales.

Con ese antecedente, Gabino Palomares preparó su espectáculo “50 años del 68: cantos de amor y patria” y lo ofrecía como una de las voces más reconocibles en el ámbito de la canción latinoamericana, cualidad con la que realizó giras por Centro y Sudamérica, Estados Unidos, Canadá y Europa, en solitario y en festivales de enorme reconocimiento.

Gabino Palomares solía acompañarse por Mauricio Estrada (guitarra, violín y acordeón), Francisco Díaz (piano), Jorge Velazco (bajo), Izakum Vázquez (percusión) y Darío Federico Lynn (guitarra eléctrica). Como introducción gustaba ofrecer charlas que ponían al público en contexto para apreciar aún mejor las letras, que por suyo ya eran reflexivas.

Co una duración aproximada de 90 minutos, “50 años del 68: cantos de amor y patria” tiene un repertorio musical que conmemora el acontecimiento histórico del 2 de octubre. El objetivo es mantener viva la canción latinoamericana, las luchas y reivindicaciones sociales, que se dieron en diversas naciones de la zona, y cuya herencia aún se siente.

El artista ofrecía ese recital con el que daba un recorrido por la historia de México con letras de su libro “Cien canciones de amor y patria”. Así, se dejaban oír temas como “Me gustan los estudiantes”, de la chilena Violeta Parra; “Yo lo vi, yo fui testigo”, de Iquíngari Carranza”; “Pido castigo”, poema de Pablo Neruda, y “Sólo le pido a Dios”, de León Gieco.

Palomares fue galardonado con la Medalla al Mérito Artístico 2008 por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en 2009; en 2012, el gobierno del entonces Distrito Federal le rindió un homenaje por sus 40 años de carrera musical, y en 2013 recibió el Premio Nacional Carlos Montemayor por su labor como intérprete popular y social.