Alejandro Arteaga compartió el proceso creativo de Sala de máquinas durante la ceremonia celebrada en el Palacio de Bellas Artes
- Sala de máquinas invita a reflexionar sobre la tecnología y la libertad de creación, destacó Alejandra de la Paz Nájera, directora general del INBAL
- El jurado reconoció la experimentación narrativa de Alejandro Arteaga y el cruce de géneros literarios
CDMX.- La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura y en colaboración con la Sociedad Alfonsina Internacional, entregaron el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2025 al escritor Alejandro Arteaga por su libro Sala de máquinas.

De acuerdo al comunicado de prensa, la ceremonia se llevó a cabo este 20 de octubre en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes y fue presidida por la directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, y el presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional, Felipe Garrido. También estuvieron presentes el escritor galardonado y la escritora Verónica Bujeiro.
El jurado, integrado por las escritoras Liliana Weinberg y Mónica Nepote, y el escritor Hugo Valdés, otorgó el premio a Alejandro Arteaga por considerar que su obra constituye “una máquina ficcional que muestra, en su carácter híbrido, una capacidad de superar las distancias entre géneros a través de un continuo ejercicio de ensamblaje y transformación”. El reconocimiento consiste en un diploma y un estímulo económico de 500 mil pesos.
Al entregar el galardón, la directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, señaló que uno de los propósitos del Instituto es acompañar la creación literaria, propiciar el encuentro entre los libros y sus lectores, y reconocer las obras que amplían las posibilidades de la literatura e invitan a mirar el mundo de otra manera.
“El Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores tiene un significado particular: nos ofrece la oportunidad de detenernos en una obra, reconocer sus búsquedas y escuchar lo que aporta a nuestra tradición literaria”, afirmó.
Asimismo, destacó que, a lo largo de su historia, el galardón ha propiciado el diálogo entre escritores y escritoras. En este sentido, recordó que “un libro no termina cuando sale de la imprenta, su vida continúa en las lecturas que provoca, en las preguntas que despierta y en las conversaciones que mantiene después de haberlo leído por completo”.
Sobre Sala de máquinas, señaló que sus relatos imaginan artefactos e inventos para explorar la vida desde dimensiones extraordinarias. “El autor nos invita a pensar en la tecnología, la libertad de creación y los límites de aquello que consideramos posible”, expresó.
También destacó el cuidado del lenguaje y la propuesta editorial de la obra, que concibe el libro como una máquina y propone una lectura laberíntica y lúdica, en la que los géneros se cruzan y transforman.
Finalmente, subrayó la vigencia de Sala de máquinas en un presente marcado por la creciente intervención de las tecnologías en las formas de comunicación y producción de conocimiento. Agradeció la labor del jurado y manifestó su deseo de que el libro continúe su recorrido, estimule la imaginación y abra nuevas posibilidades para el diálogo literario.
Al recibir el premio, Alejandro Arteaga explicó que su libro nació de la consigna de construir ficciones amparadas en tecnologías fantásticas o bajo cierta reivindicación moral. Añadió que en sus páginas conviven distintos formatos narrativos: “La literatura epistolar, el artículo de opinión, el catálogo de ventas, la nota periodística, la nota, el discurso, la declaración de prensa, la entrada enciclopédica y el relato convencional fungen aquí como escaparates o vehículos de cada relato”.
Desde una perspectiva personal, señaló que Sala de máquinas reúne, en clave de ficción, las curiosidades, obsesiones y asombros que sus padres legaron a él, a sus hermanas y a su familia cercana. Por ello, definió la obra como “un tributo privado a los rasgos culturales que familiarmente me formaron a mí y a los míos”.
El autor consideró que recibir el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores constituye una extensión de su propio influjo ficcional. “Tal vez el premio no sea el más antiguo de México, pero sin duda es el que agrupa entre sus condecorados a una pléyade de escritores insuperable”, afirmó.
La ceremonia fue conducida por Minerva Reynosa Álvarez, coordinadora nacional de Literatura del INBAL. Durante su intervención, Felipe Garrido destacó la capacidad de Arteaga para crear no solo palabras, sino también imágenes en sus libros. “Yo, estoy ansioso esperando su próximo libro”, expresó.
Por su parte, Verónica Bujeiro recordó que conoce al escritor desde hace veinte años y que, desde la primera vez que lo escuchó leer, tuvo la certeza de que “era una persona destinada a lo grande. Y aquí estamos, corroborando aquella intuición de juventud”.
Alejandro Arteaga estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas de 2006 a 2008. Ha publicado las novelas Sick & McFarland. Una novela pretenciosa, en coautoría con Alfonso Nava, y Anfiteatro, con las que obtuvo, respectivamente, el Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo 2016 y el Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano 2018.
Por Biblioteca mínima recibió el Premio Bellas Artes de Minificción Edmundo Valadés 2019; por Biblioteca portátil, el Premio Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2023; y por Sala de máquinas, el Premio Nacional de Cuento Agustín Yáñez 2024. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Creado en 1955 para impulsar y reconocer la excelencia literaria, el Premio Xavier Villaurrutia se ha consolidado como uno de los reconocimientos más prestigiosos de las letras mexicanas. Su nombre honra la memoria de Xavier Villaurrutia, figura central del grupo de los Contemporáneos, cuyo legado continúa dialogando con las voces literarias del presente.
