El 18 de diciembre de 2015, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes dejó de ser para dar paso a la Secretaría de Cultura Federal. Ese viernes, intelectuales, promotores culturales y artistas elevaron la voz. Entre ellos Humberto Musacchio, quien dedicó su vida a documentar la cultura y ejercer el periodismo en esa rama del saber humano.
“Crear una Secretaría de Cultura Federal tiene sus pros y sus contras. Un pro es que el sector cultura es tan amplio, diverso y plural, que ayudaría a racionalizar las estructuras administrativas y los gastos”, aseguró ese día el periodista, historiador y cronista nacido el 26 de octubre de 1943 en Ciudad Obregón y fallecido este 4 de noviembre en CDMX.
En contra parte, el autor de los libros de crónicas “Ciudad quebrada”, “Hojas del tiempo” y “Urbe fugitiva”, así como del Diccionario enciclopédico de México, manifestó que “en los institutos de Bellas Artes y de Antropología e Historia “hay objeciones porque temen que el patrimonio histórico pueda ser afectado si se suprimen esas dos dependencias”.
“Se requiere una gran discusión nacional, amplia y reposada, para decidir qué es lo que le conviene más al país en esa materia. Hemos estado muchos años sin una Secretaría de Cultura Federal, por lo que no hay prisa en tenerla y eso, ayudaría también a delinear con inteligencia sus atribuciones, objetivos, metas, alcances y responsabilidades”, abundó.
Humberto Musacchio es también autor de diccionarios enciclopédicos de los estados de México, Nayarit, Guanajuato y el Distrito Federal, de “Quién es quién en la política mexicana” (2002) y de “Historia gráfica del periodismo mexicano” (2003). Es coautor de “México 2006. Manual para lectores y electores”, libro publicado en ese mismo 2003.
Pareciera que altos funcionarios y estrategas de la naciente dependencia federal atendieron esas declaraciones. Pues no el INAH ni el INBA desaparecieron y el sector cultural despegó, aunque no con la fuerza deseada por la comunidad que lo integra. En su ideario cupo también la amistad y el reconocimiento a la labor de sus colegas y compañeros.
Cuando familiares y amigos del gremio celebraron a Ignacio Solares por sus 70 años, (Ciudad Juárez, 15 de enero de 1945-Ciudad de México, 24 de agosto de 2023) fue objeto de un cálido homenaje en el Palacio de Bellas Artes. Humberto Musacchio subrayó: “En el medio intelectual, donde no abundan las ‘moneditas de oro’, hay sin embargo algunos pocos personajes que son puentes de muchos brazos, puntos de encuentros para múltiples travesías y rosas de los vientos; Ignacio Solares es de esos”.
Dijo que Solares “practicó un ecumenismo que le permite mezclar el agua con el aceite y enriqueció así los órganos periodísticos que dirigió” y añadió que “nuestro ámbito cultural es un espacio donde abundan los pavorreales, esos a los que importa más enseñar el plumaje que el talento; Nacho procede al revés: Prefiere mostrar la obra sin jactancia”.
Y eso, abundó en la lectura del texto que preparó para la ocasión, “lo hizo en la novela, el teatro, el ensayo y el periodismo que ejerció de varias formas durante más de medio siglo, como director de revistas y suplementos y como participe de proyectos literarios trascendentes, como el arranque de ‘Plural’, donde disfruto y sufrió el genio y el carácter de Octavio Paz”.
En su calidad de escritor, Humberto Musacchio escribió también sobre los temblores de 1985, sus daños severísimos y pérdidas irreparables, que marcaron el surgimiento de una nueva conciencia de los capitalinos, “quienes confirmaron que ya nada podían esperar de un régimen corrupto, enfangado en la ineficacia y la frivolidad”. Los habitantes de la metrópoli tomaron en sus manos el orden y demostraron que no necesitaban de las autoridades impuestas, escribió con valor y entereza.
Ciertamente, la trayectoria de Humberto Musacchio representa una de las contribuciones más persistentes del periodismo mexicano a la documentación de la vida cultural del país. Su trabajo no se limitó a informar sobre libros, escritores, artistas, exposiciones o instituciones: construyó una memoria escrita de la cultura mexicana, recuperó episodios olvidados y convirtió la investigación histórica en una herramienta cotidiana del oficio periodístico.
Para reconstruir su trayectoria es importante seguir tres vertientes que distinguieron su trabajo: el periodismo cultural, la investigación histórica y la defensa de la libertad de expresión. Su origen: Musacchio estudió Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), carrera que no concluyó, y encontró en el periodismo una profesión a la que se incorporó formalmente en 1969.
Su juventud estuvo marcada por la efervescencia política y social de los años 60. Participó en el movimiento estudiantil de 1968 y fue sobreviviente de la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, donde estuvo presente durante la represión. Aquella experiencia formó parte de su memoria personal y de su aproximación crítica a la realidad mexicana.
Después de esos acontecimientos encontró una oportunidad en el periodismo cultural. Sus primeros pasos estuvieron ligados al suplemento de El Nacional. Humberto Musacchio reconocía la importancia de aquel encuentro: allí no solamente publicaban los textos de los jóvenes colaboradores, sino que los corregían y orientaban para mejorar su escritura.
En 1971 asumió la dirección de la sección cultural de El Universal. Fue uno de los primeros puestos de responsabilidad que le permitieron desarrollar una concepción del periodismo cultural que no debía limitarse a reseñar actividades artísticas, presentar novedades editoriales o reproducir declaraciones de escritores. Para él esa especialidad exigía investigación, conocimiento histórico, y capacidad crítica.
Su carrera continuó en Unomásuno, donde ocupó la jefatura de redacción y encabezó el área cultural. Posteriormente participó en la fundación de La Jornada, y más adelante dirigió Comala, suplemento cultural de El Financiero, y las revistas Kiosco y Mira. También colaboró en Siempre! y otros espacios, además de desarrollar una labor radiofónica en Radio Red.
Uno de los proyectos que acompañaron durante décadas su trabajo fue La República de las Letras, columna en la que reunió comentarios, noticias, apuntes bibliográficos, acontecimientos editoriales y reflexiones sobre personajes de la cultura mexicana. Algo destacable, es que como investigador, convirtió la prensa en valiosa memoria histórica.
Musacchio comprendió que la historia cultural de México también podía reconstruirse a partir de sus periódicos, revistas, suplementos, reseñas y artículos. Por ello dedicó una parte considerable de su vida a localizar, ordenar y estudiar materiales que permitieran entender cómo se habían desarrollado las letras, las artes y el pensamiento mexicano.
En 1989 publicó el Diccionario enciclopédico de México, una obra originalmente integrada por cuatro tomos que reunió información sobre personajes, acontecimientos, instituciones y episodios de la historia nacional. El proyecto fue revisado y reeditado entre 1999 y 2000 bajo el título Milenios de México, en tres fabulosos volúmenes.
Uno de sus proyectos editoriales más ambiciosos fue México: 200 años de periodismo cultural, concebido en 2009 y desarrollado con la colaboración de cuatro investigadores y un fotógrafo. La obra se propuso reconstruir dos siglos de actividad cultural a través de lo publicado en la prensa mexicana entre 1810 y 2010. El primer volumen, presentado en 2012, abarcó de 1810 a 1910 y reunió, en 563 páginas, ejemplos de publicaciones que permiten seguir la evolución de la crítica literaria, la información artística y la discusión intelectual desde los primeros años de la vida independiente.
El segundo volumen apareció en 2013. El proyecto constituye una aportación documental porque permite conocer no solamente quiénes escribieron sobre cultura, sino también qué se consideraba relevante en cada época, cómo se modificaron los criterios estéticos y de qué manera la prensa registró el desarrollo de la sociedad mexicana.
Por si lo anterior fuera poco, fue un periodista crítico frente al poder. Musacchio defendió durante su trayectoria la independencia del ejercicio periodístico de cada día. Aunque conservó sus convicciones políticas provenientes de su juventud, siempre sostuvo que el periodista debía mantener distancia crítica respecto de sus propias posiciones ideológicas.
La libertad de expresión fue otro de los asuntos recurrentes en su trabajo. Consideraba que las conquistas de la prensa mexicana habían sido resultado de décadas de esfuerzos de periodistas y trabajadores de los medios, no concesiones gratuitas de las autoridades. En 2025 participó en la publicación de Cállense. Los nuevos rostros de la censura, obra dedicada precisamente a las nuevas manifestaciones de la censura y a los desafíos que enfrenta la libertad de expresión.
Su preocupación por el futuro del periodismo también era evidente. Observó la desaparición de suplementos culturales, la reducción de espacios dedicados a las artes y la transformación de los periódicos impresos frente a las plataformas digitales. Consideraba indispensable preservar la calidad de la información, la investigación y la crítica, elementos que juzgaba irrenunciables para el ejercicio profesional.
En marzo de 2026 recibió el Homenaje al Periodismo Cultural durante la Feria Internacional del Libro de Coyoacán (FILCO), reconocimiento a una trayectoria que había superado cinco décadas de trabajo. Humberto Musacchio falleció el 4 de noviembre de 2026, a los 83 años, dejando una extensa producción periodística, ensayística, documental y editorial.
Su importancia no se explica únicamente por los cargos que desempeñó en periódicos y revistas, ni por la cantidad de libros que publicó. Su aportación más significativa fue haber entendido que el periodismo cultural también debía ocuparse de preservar su propia historia. Musacchio perteneció a una generación de periodistas para quienes la sección cultural era un espacio de investigación y discusión pública.
Con su muerte desaparece uno de los investigadores más constantes de la historia del periodismo mexicano, pero permanecen sus libros, sus crónicas y sus trabajos de consulta. También queda una tarea para las nuevas generaciones: conservar, estudiar y continuar la tradición de un periodismo cultural que no solamente registre lo que ocurre. Descanse en Paz el periodista, el escritor, el investigador, el amigo.
