El manejo del misterio indirecto en: “Casa Tomada” de Julio Cortázar

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Julio Cortázar fue un escritor e intelectual argentino del siglo XX que posteriormente se nacionalizó ciudadano francés.

Libro de Cortazar al que pertenece "Casa tomada" (Foto: Especial)En cuanto al desarrollo de su obra, predominan los relatos cortos, la prosa poética, cuentos y narraciones breves. Es considerado uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo por novelas como Rayuela que rompieron los cánones establecidos en la época de su escritura.

A grandes rasgos, parte importante de su obra maneja suaves transiciones entre lo real y lo fantástico, tal es el caso de el cuento “Casa Tomada”, que narra paralelamente la historia de dos hermanos quienes viven juntos, un hombre y una mujer, así como la historia de la casa que habitan.

La figura masculina es quien  describe la casa de manera muy detallada así como la rutina que sigue cada uno diariamente para mantener la casa en pie, realizar sus actividades cotidianas y salir eventualmente para comprar los insumos necesarios y también madejas de estambre para su hermana quien tiene la afición de tejer.

Poco a poco el hombre va hablando más y más sobre la casa como un objeto animado, incluso menciona que ha llegado a pensar que la casa sea responsable de que ni él ni su hermana se hubieran casado nunca, pues él perdió a su prometida y ella (su hermana) rechazó a gran cantidad de pretendientes.

Después habla de cómo algunos ruidos se manifiestan y avanzan en la casa, de tal forma que se ven forzados a cerrar la mitad de la residencia y vivir sólo en la otra mitad, ante esa situación se resignan, pues resulta ser un poco beneficioso en cuanto a que las labores disminuyen y tienen más tiempo para dedicarse a ellos, sin embargo extrañan pertenencias que dejaron en la otra parte de la casa y añoran los espacios.

Cuando aparentemente se habían adaptado a las nuevas condiciones de la vivienda los ruidos se hacen presentes  en la parte habitada del inmueble e inmediatamente después de que se percatan de ellos deciden desalojar sin llevarse ni una sola de sus pertenencias.

El cuento finaliza con estas palabras:

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (Yo creo que ella estaba llorando) y salimos a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

En este último párrafo se manifiesta el peligro que constituye “eso” que toma la casa, pues no les da tiempo siquiera de empacar lo necesario para mudarse a otra parte, además la preocupación que manifiesta al tirar la llave a la alcantarilla no es con el fin de proteger sus pertenencias sino a todo aquel que pasara cerca de la casa y se le ocurriera entrar.

De esta forma deja al lector en suspenso al final del cuento, pues nunca se sabrá qué es “aquello” que los hizo alejarse de su casa y el misterio jamás se resolverá. El final queda abierto y pone al lector a imaginar a partir de un relato sencillo, detallado en cuestiones superficiales y bastante corto, a partir del cual plantea una gran incógnita.