Freddie Mercury y un 11 de septiembre

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Fue imposible resistirse.

Ni siquiera por los intentos de un muy retrasado secretario de Hacienda, Ernesto Cordero —aclaro que el calificativo corresponde al tiempo y no al estado—, quien dejó literalmente plantados en la comida a los zapateros en León, y llegó dos horas después de lo programado a la firma del Acuerdo para salvaguardar a la industria del cuero-calzado y proveeduría nacional.

El lunes me lo perdí. Pero el martes abrí en Internet el doodle animado que Google le dedicó a Freddie Mercury, y lo repetí en varias ocasiones. Genial. Me lo encontré en facebook y en otras redes, donde ha sido de lo más comentado en las últimas horas.

Con la canción “Don`t stop me now” como fondo musical, Google recreó el mundo personalísimo de Mercury, su extravagante forma de vestir, sus caracterizaciones, su extraordinaria voz… y nos recordó la influencia musical que Queen ha tenido en generaciones enteras. Incluyo a la mía, por supuesto.

Por supuesto, en la mente de muchos permanece la imagen de Mercury, con su pequeño bigote negro y su impresionante físico, enfundado en un entalladísimo pantalón blanco, con el torso desnudo, cantando en el estadio Wembley de Inglaterra… donde en otros minutos salió con una capa y una corona en la cabeza.

El vocalista y líder de la banda rockera Queen habría cumplido 65 años el 5 de septiembre… si no hubiera muerto a consecuencia del VIH-Sida que contrajo.

Qué importante es recordar que el caso de Mercury, un cantante tan emblemático, con un carisma poco común —como lo era su personalidad— fue uno de los primeros —si no es que el primero— que tocaron fibras y conciencias de cientos de miles de personas con respecto al VIH-Sida, por tratarse de una figura pública de esas dimensiones.

Me pregunto qué tipo de doodle prepararán los creativos de Google para conmemorar o recordar el décimo aniversario del atentado terrorista del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, cuando cayeron derribadas las Torres Gemelas en Nueva York y miles de personas murieron.

La historia del mundo entero ha sido una antes y otra después de esos acontecimientos terribles.

Por las razones que hayan ocurrido e independientemente de quienes hayan sido los responsables (Estados Unidos sostiene que fueron ataques del grupo terrorista encabezado por el recientemente capturado y asesinado Osama Bin Laden, y los detractores de esa potencia aseguran que se trató de un complot para desatar al máximo el intervencionismo estadunidense con el argumento de la guerra contra el terrorismo) la memoria trae los recuerdos a quienes vimos por la televisión, en internet, una y otra y otra vez las imágenes de los aviones estrellándose contra las Torres Gemelas; hombres y mujeres cayendo al vacío de esos edificios, y luego su destrucción total para quedar en lo que hoy se conoce como “Zona Cero”.

Hoy sabemos, entre otras cosas, que como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre del 2001, una de las reacciones institucionales del gobierno estadunidense fue crear un Departamento de Seguridad Nacional con varias jefaturas, cuyos agentes se encuentran no sólo en EU sino en países como el nuestro, metidos hasta la cocina en los asuntos internos, en la seguridad, en el combate al narco, en la inspección de aeropuertos, aduanas, puertos; en la capacitación de agentes policíacos; en la aplicación de exámenes de control y confianza a los policías y mandos mexicanos; en los recursos, computadoras, viáticos que utilizan la PGR, la SSP y algunos estados para rastrear teléfonos, cuentas, nombres, datos.

Están en todo.

Leí en una revista la historia de varios hombres que estuvieron en los edificios de las Torres Gemelas cuando ocurrió el ataque y éstas se derrumbaron. Varios de ellos acababan de salir de las torres cuando éstas cayeron. Algunos salieron de EU y viven en otros países. Uno de ellos asegura que durante muchos meses, quizá años, sintió que estaba muerto.

La historia de los hombres, la historia del mundo, toca los extremos.

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Verónica Espinosa es periodista. Ha desarrollado una importante trayectoria en medios impresos y electrónicos de la región desde hace ya varios lustros. Actualmente es corresponsal del semanario Proceso en el estado. Con más de una década de emisiones radiofónicas a sus espaldas, Candil de la Calle, prestigiada columna de opinión, análisis y crítica política ahora llega cada miércoles a través de igeteo.mx por escrito, para descubrir la desnudez de la política y la observación acerada sobre la cosa pública.