Entre lodo y aguas negras

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Las calles, la urbanización y sus pendientes, bueno eso de calles, eso de ciudad de primer mundo pues nada más alejado de la realidad. Son muy cuestionables las condiciones que hoy ofrecen caminos, calles, callejones, caminos rurales de nuestra cabecera municipal y su periferia; dan lástima y un aspecto de abandono que resulta preocupante, ante la pasividad de autoridades de los tres niveles de gobierno y aún a pesar de haber tendido un ciclo de lluvias bastante raquítico existen visibles daños de temporadas pasadas.

Lamentablemente las lluvias que son una bendición para los agricultores se convierten en un verdadero calvario para los colonos de estas zonas que tienen que convivir entre aguas negras que al ser desplazadas por el agua pluvial, se inundan las “calles” y se convierten en verdadero focos de infección.

Este año se han marcado grandes contrastes con excelentes acumulados por momentos en nuestras presas, bordos y pequeñas represas ante un buen año de inicio, pero con grandes irregularidades en las precipitaciones.

Las bondades de la naturaleza en nuestra región hoy se ven solo a cuenta gotas y debemos apreciar lo bueno de nuestro entorno en todo momento y además apreciarlo en todo lo que valen ya que dan equilibrio al medio ambiente local.

No debemos olvidar que ante los cambios en el clima que afecta prácticamente todo el planeta, Guanajuato no es la excepción y debemos estar al pendiente ante esos cambios repentinos que por el momento solo se les denomina como cambios en las variables meteorológicas y no como cambio climático declarado. Reflexionemos en lo que hacemos y en lo que dejamos de hacer.