El escritor argentino Jorge Luis Borges (Foto: Especial, Archivo)

Influencia filosófica Berkeleyana en la obra de Borges o Análisis de la filosofía Borgiana

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El escritor argentino Jorge Luis Borges (Foto: Especial, Archivo)

La obra literaria del escritor argentino Jorge Luis Borges es, entre muchas otras cosas, compleja. Parte de esta entretejida complejidad se debe quizá a la notable influencia filosófica que permea en ella. Schopenhauer, Hume, Berkeley, Platón, Heráclito, por mencionar algunos, son parte de los mundos ficcionales en los que Jorge Luis Borges desarrolla su filosofía.

Quizá sea ambicioso tratar parte de la obra literaria más representativa del siglo XX en América latina como teoría filosófica, pues puede alegarse que se está trabajando con ficción (por tratarse de literatura) y que una teoría filosófica necesitaría sustentarse en lo que entendemos como realidad; mas es desde ese punto justamente desde donde se articulará la elaboración de este escrito.

Es aquí donde cobra importancia la influencia filosófica del idealista inglés George Berkeley, pues lo que concibe como realidad se limita a las percepciones subjetivas, desligándose completamente de abstracciones como las cualidades primarias de la materia (figura, extensión y movimiento).

Así todo conocimiento posible al ser humano se restringe a su capacidad finita de percepción, incapaz de alcanzar nunca algo total e infinito como la realidad.

Partiendo de esto, si las percepciones son el único conocimiento posible para el hombre, el lenguaje será su único medio de transmisión del mismo, por lo que nos enfrentamos a otra limitante, pues todo lenguaje se basa en un conjunto de reglas finitas sustentado en la convención; luego surge lo que Berkeley llama Independencia Semántica.

Esto consiste en la idea de que ningún término específico está ligado a una extensión dada ni viceversa, pues sólo se trata de variables, susceptibles de cambios independientes.

De dichos planteamientos se nutre la obra de Borges; él también coincide con Berkeley en la concepción de la realidad como percepción, al asumir la carencia de las cualidades primarias de los objetos, toma al tiempo como única sustancia constituyente del sujeto y de sus percepciones.

De este modo cada percepción constituye un momento, que se convierte en suceso hasta que es comunicado a otro sujeto, así los instantes son reflejo de nuestras percepciones, reflejos construidos por el lenguaje; a final de cuentas, ficciones.

Entonces, si el lenguaje es constructor de ficciones al no poder dar cuenta exacta de la realidad, es improbable acceder a un conocimiento certero, por lo que literatura, historia y filosofía, son equiparables al ser construcciones hechas con lenguaje, ese lenguaje humano que constituye sólo una aproximación a las percepciones que son a su vez sólo aproximaciones a una convención asumida como realidad.

Tomando estos parámetros como punto de partida de este artículo, el objetivo principal entonces es demostrar que la obra de Jorge Luís Borges puede ser leída tanto como literatura así como teoría filosófica, con una clara influencia de George Berkeley, pero también con muchos fundamentos independientes que le permitiría sostenerse por sí misma.

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Yunuen Alvarado Rodríguez es licenciada en Letras Españolas, egresada de la Universidad de Guanajuato. Actualmente realiza su trabajo de titulación bajo la dirección del Dr. Andreas Kurz.