Queridos Reyes Magos

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Los tres Reyes Magos (Foto: Especial)

Al igual que cuando niña, una cartita siempre resulta insuficiente para plasmar una lista de los objetos del deseo. Como antes, ahora también son muchos los objetos y los objetivos anhelados en la vida. Sólo que ahora soy consciente de que, con harta dificultad, unos entes fantásticos a los que nunca he visto y que sólo existen en una versión original bastante alejada de los mitos que a lo largo de la historia construimos alrededor de ellos —los Reyes Magos, pues— podrían ser capaces de reconstruir un país, reconstituir la piel herida y algunos daños que en sus entrañas tiene, como muchos ciudadanos también heridos por las huellas de la violencia, de la injusticia, de la corrupción, de la impunidad.

Leo las declaraciones de Edgardo Buscaglia, maestro e investigador dedicado a diagnosticar esas y otras graves heridas del país y a presentar recetarios a un gobierno que se niega a aplicar los tratamientos recomendados por los especialistas, quien advierte, luego de aplicar estudios de campo en diversos puntos del territorio nacional, que las dos terceras partes de este país son controladas por el narcotráfico. Los cárteles, llámense como se llamen.

El diagnóstico va más allá de un control territorial o de las actividades delictivas: el control incluye a las autoridades, no sólo de los gobiernos municipales, sino en varios casos, de gobiernos estatales y representaciones de la Procuraduría General de la República y otras instancias federales.

Así las cosas en este país que comienza el mítico 2012.

Viviremos y —en el caso de nosotros los periodistas— registraremos y daremos cuenta de las elecciones presidenciales, en un mapa de desigualdades a montón, con puntos rojos, con polémicos candidatos y la posibilidad de un candidato de estado, débil por sí mismo (si un cordero resulta ser) pero respaldado por la amistad y cercanía del actual mandatario, con todo y lo que ello implica.

Guanajuato tendrá un nuevo gobernador.

Benedicto XVI visitará México y estará sólo en Guanajuato, en un radio no mayor al que existe entre Plaza Mayor en León y la Plaza de la Paz en Guanajuato capital.

Nicéforo Guerrero pidió licencia porque sus conversaciones con personajes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI le revelaron que “tiene posibilidades” de ser candidato a gobernador… o a senador… o a diputado federal. Cualquier posibilidad de inmunidad o próspera jubilación es más que aceptable, por eso no importa lanzar con desvergonzado descaro una frase como “no prometí que terminaría el trienio”.

Resulta que alcaldes, diputados y senadores no juran por un mandato constitucional, sino por el tiempo que se les da la gana, mientras surge otro eslabón al cual encadenar sus ambiciones “de servicio”. Como si no pudieran concluir sus encomiendas y esperar el momento correcto para lanzarse en pos de una nueva quimera.

Y yo, queridos Reyes Magos, pido más ciudadanos y menos gobiernos autoritarios, discrecionales, corruptos y licenciosos en la administración y ejercicio de los recursos públicos que les son encomendados.

Pido más ciudadanos y menos opacidad.

Más ciudadanos y menos candidatos malos.

Más ciudadanos y menos funcionarios brincando de un cargo a otro.

Más ciudadanos y menos delitos impunes, menos arbitrariedades, menos injusticias.

Más ciudadanos y menos silencio ante los crímenes, las víctimas, las desapariciones, los asesinatos de mujeres.

Más ciudadanos.

*

Verónica Espinosa es periodista. Ha desarrollado una importante trayectoria en medios impresos y electrónicos de la región desde hace ya varios lustros. Actualmente es corresponsal del semanario Proceso en el estado. Con más de una década de emisiones radiofónicas a sus espaldas, Candil de la Calle, prestigiada columna de opinión, análisis y crítica política ahora llega cada miércoles a través de igeteo.mx por escrito, para descubrir la desnudez de la política y la observación acerada sobre la cosa pública.